9 de June de 2010 00:00

Hay ecologistas que van a toda cumbre

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Jaime Plaza.

Una señora busca con desesperación algo valioso. Desea encontrar un espacio que le permita producir más, sin importar qué cantidad de gases contaminantes produzca. Ese es el mensaje de la parodia con la cual un grupo de jóvenes activistas matiza el segundo día de negociaciones de la cumbre que se realiza en Bonn.

La británica Hannah Smith y el sueco Lorentz Tovatt, con papeles en mano, parodian ser delegados en las negociaciones. Corretean a la caza de sus compañeros, que simbolizan cifras de emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Así, ayer en la mañana, 15 jóvenes improvisan una obra teatral, en pleno camino por el cual los delegados ingresan en el Hotel Maritim. En los salones y pasillos de este centro, 4 000 delegados debaten las propuestas en busca de acuerdos mundiales para afrontar los efectos del cambio climático.

El estadounidense Kevin Buckland, uno de los miembros del grupo, dice que intentan “alertar acerca del abuso por parte de los estados desarrollados. Estos buscan espacios en países pobres para producir, sin importar el nivel alto de emisiones”.

Asimismo, alerta que, en vez de aceptar el planteamiento de reducir hasta un 40% los niveles de emisiones de gases contaminantes, en las mesas de negociación los países desarrollados desean imponer sus criterios

Los jóvenes, de entre 18 y 27 años, llegaron enviados por organizaciones ambientalistas, como 350 ORG, Amigos por la Tierra y muchas más.

Con una mochilla como su equipaje, Buckland y Valida Prentice vinieron desde EE.UU.; Abel Musumali, de Zambia; Dominik Fachsttfer, del interior de Alemania; Hannah Smith, Claire Bradnam, Danny Hutley y Helena Poucki , de Inglaterra; Lorentz Tovatt, de Suecia, entre otros.

Ya estuvieron en el encuentro de Barcelona, España, en octubre del 2009, y en Copenhague, en diciembre pasado. 1 500 jóvenes viajaron a la capital de Dinamarca para participar en una suerte de Cumbre Juvenil, paralela a la de la ONU. Y protagonizaron protestas que incluso terminaron en detenciones por parte de la Policía.

En la Cumbre de Cancún, que se cumplirá en noviembre, esperan congregar a 3 000 jóvenes.

También hay otro espacio, más formal, en el cual otros sectores ambientalistas promocionan sus propuestas. Se trata de ONG que logran que la Conferencia de Cambio Climático de Naciones Unidas les autorice ocupar un estand en los centros de convenciones. En esta ocasión son 20. Y se ubican en los costados de los pasillos del Maritim, por donde transitan cientos de delegados. En Copenhague participaron alrededor de 200 ONG.

Cada una aprovecha para promocionar sus iniciativas como la de energías alternativas, como la nuclear, que es promovida ‘Committee for a constructive tomorrow’ (Comité por un mañana constructivo) . En su representación, Christina Wilson viajó desde EE.UU.

Ania Grobicki y Helen Komlos, en el estand de Global Water, promocionaban las propuestas a favor del agua.

También realizan actos paralelos como debates y más. En Bonn, el sitio asignado para ellos es el edificio del Ministerio del Ambiente de Alemania, a unos 200 metros de la sede de la cita climática mundial.

Aunque al final no tendrán ninguna injerencia en los debates, su misión es protestar por la lentitud en los acuerdos en favor de la Tierra, según dicen.

México opta por la cautela

Antes que ser demasiado optimistas, es preferible ser realistas. Esa fue la respuesta del canciller mexicano Luis Alfonso de Alba con relación a las expectativas sobre la posibilidad de concretar acuerdos en la Cumbre Mundial, que se realizará en Cancún, a finales de noviembre.

La idea es evitar lo ocurrido con la cumbre pasada de Copenhague, Dinamarca. Se esperaba que de la cita en ese país salieran acuerdos globales. Pero solo hubo un acuerdo entre EE.UU., China, Brasil, India y Sudáfrica. Eso generó la protesta de la mayoría de los 187 países restantes.

Ayer, De Alba optó por declaraciones cautelosas, en especial cuando habló en inglés. Entre otras cosas, señaló: “No necesariamente deben salir grandes acuerdos desde Cancún”. Pero al hacerlo en español aparentó algo de optimismo, en especial cuando dijo que se han registrado cambios muy importantes en los últimos dos años

El Canciller mexicano resaltó que “no es poca cosa la oferta de entregar USD 30 000 millones en los próximos tres años y un total de USD 100 000 millones hasta el 2020” como apoyo para afrontar el cambio climático.

 

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