18 de septiembre de 2016 11:48

‘Guadual’ eleva el nivel del circo que se hace en el Ecuador

La técnica para ejecutar actos de malabares, acrobacias y contorsionismo es impecable.

La técnica para ejecutar actos de malabares, acrobacias y contorsionismo es impecable. Foto: Cortesía del Teatro Sucre 

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Gabriel Flores
Redactor (I)

Ayer sábado 17 de septiembre del 2016, por la noche, el Teatro Nacional Sucre se convirtió en un gran guadual. Un campo poblado de caña guadúa en el que un elenco de artistas circenses transportó al público, a través de sus ocurrencias, música y acrobacias, a un típico recinto montuvio de la costa ecuatoriana.

En ‘Guadual’ se unen varios elementos que convierten a esta pieza en la mejor obra circense de origen local que se ha montado, en el país, en los últimos años. La estética de ‘Guadual’ es imponente. La caña guadúa imprime un aire refrescante al escenario.

Lo más llamativo es una estructura de siete metros de alto hecha de caña en cuyo interior hay una lámpara y tres hamacas. El dormitorio de un trío de montuvios que un día al despertar descubre que su guadual está invadido por un grupo de extraños.

La estética de ‘Guadual’ es imponente. La caña guadúa imprime un aire refrescante al escenario

La estética de ‘Guadual’ es imponente. La caña guadúa imprime un aire refrescante al escenario. Foto: Cortesía del Teatro Sucre

A las texturas y los olores dulzones que se desprenden desde el escenario se suma la narración de una historia que juega con la picardía montuvia.

Hasta el guadual llega un compañía circense a la que dejaron abandonada. A cambio de posada y comida este grupo de artistas enseña a los montuvios algunos de sus trucos.

A lo largo de esta historia, donde los dos grupos intercambian conocimientos y aprenden a convivir, cada artista muestra sus habilidades circenses.

La técnica para ejecutar actos de malabares, acrobacias y contorsionismo es impecable. La novedad es que todos los artistas interactúan con la caña guadúa.

La música que acompaña a la obra es una apuesta en directo en la que dos artistas interpretan piezas con sonidos latinoamericanos y locales. Después de una hora de espectáculo el público ya no quiere salir del guadual.

En ese paisaje lleno de verde, un grupo de artistas ecuatorianos, ha demostrado que el circo contemporáneo triunfa, a escala mundial, porque seduce todos los sentidos.

Después de sus funciones en Quito esta pieza, dirigida por el argentino Leandro Mendoza, se presentará en el Festival de Circo SESC, en Sao Paulo, y en el Buenos Aires Polo Circo.

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