15 de febrero de 2016 00:04

Rosa Willa tiene la magia de la cocina ancestral esmeraldeña

Wila en su cocina prepara los platos que la identifican como ícono de la cultura afro.

Wila en su cocina prepara los platos que la identifican como ícono de la cultura afro. Foto: Marcel Bonilla/El Comercio

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Marcel Bonilla
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

La cantante de arrullos y chigualos, Rosa Wila, es una experta en preparar los platos típicos de la gastronomía esmeraldeña. La facilidad para manejarse en la cocina muestra que no es improvisada en el arte de cocinar con suculencia.

Ella es conocida por su canto en el que cuenta las historias del pueblo afroesmeraldeño, alaba a sus santos y compone las letras de sus canciones. Su habilidad para preparar el clásico tapa’o de pescado la desarrolló con su madre, Juana Valencia, cuando cocinaban con leña en la azotea de su casa, en la comunidad Punta de Piedra, norte de Esmeraldas.

Después de una presentación, los integrantes de La Voz del Niño Dios, como se llama su grupo de arrullo, reponen fuerzas con un tapa’o de pescado preparado por la directora del grupo, Rosa Wila.

Cuando está fuera de los escenarios, sin turbantes y las faldas largas estampadas con rosas, dedica su tiempo a preparar los platos con pescado, concha y cangrejos. Lo hace para sus familiares y amigos.

Sus costumbres del campo, en las que se cocina sin condimentos, la han llevado a mantener una vieja tradición. Se trata de utilizar aliños como chiyangua y la cebolla de rama.

Wila evoca el rico consomé de perdiz con el que reponía fuerzas después de cortar la maleza del campo para sembrar cacao. Su madre cazaba y preparaba esta ave usando chirarán, orégano y verde quebrado en una olla.

Cuando salía a extraer conchas y ostiones en los manglares de Limones, Wila llevaba una olla llena de plátano cocinado, limón y sal para consumir los moluscos en medio del manglar. “Esa era una forma de mantener la energía”.

Ahí no hacía falta preparar el cebiche, del que aprendió porque contaba todo el tiempo con buenas conchas y camarones, los cuales eran capturados en la costa.

Sobre el mesón de su casa tiene una bandeja de pescado y plátano, eso no puede faltar en su mesa. Su experiencia en la cocina la ha llevado a preparar sancocho, tapa’o y encocado.

Una de su especialidades es encocado de cangrejo azul, el que prepara con maduro y coco. Agustín Ramón, exdirector del Conservatorio de Música en Esmeraldas, ha probado los platillos de Rosa Wila.

Él con otros músicos ha acudido al domicilio de la cantante para degustar del delicioso cangrejo azul y la jaiba, la que prepara con igual dedicación.

“Rosita no solo que canta y escribe sus canciones, sino que tiene magia en su manos para deleitar a cualquiera con su gastronomía”, dice Johanna Bennet, directora de Cultura del Municipio de Esmeraldas.

Sabe coger cangrejo, mapara y extraer almejas, concha piangua y el ostión de las peñas. En sus manos aún conserva las huellas de esa actividad.

En 1971 cuando migró de Punta de Piedra a Achilube, a media hora de Esmeraldas, en la vía al norte, su habilidad en la cocina se perfeccionó. Pues en esa playa había más ostiones y almejas, con los que aprendió a hacer los cebiches.

Un galón de ostión lo compraba a 3 sucres, entonces se armaban la fiesta con el sonido del bombo y cantos de arrullos. “No solo se comía tapa’o de pescado, también se tomaba chocolate con coco, endulzado con panela o la miel”.

50 años se ha dedicado a preparar lo mejor de la gastronomía esmeraldeña. Hasta hoy, artistas de la música ancestral la siguen visitando para disfrutar su música y comida...

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