1 de January de 2013 00:01

Galápagos: Un laboratorio de energías renovables

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Imagine un lugar donde los ciudadanos se transportan en ‘bici’ al trabajo, al menos dos días por semana. El uso de aire acondicionado es limitado,  y    la energía que usan no proviene de  combustibles fósiles sino cada vez del sol, del viento y de las semillas silvestres. Este lugar  existe, y está en  Ecuador.

En el 2001,  el accidente del buque Jessica, que  provocó el derrame de 150 000 galones de combustible en las costas de Galápagos, uno de los peores de su historia,  obligó al Archipiélago  a pensar en energías más limpias.

Hasta el  2004,   la energía    consumida ahí se generaba     con  diésel que llegaba del   continente. “El transporte del combustible  es   un riesgo para este  delicado ecosistema”,   dice Marco Salao, presidente (e) de Elecgalapagos.

La idea de que pueda ocurrir un nuevo derrame atrajo la atención internacional, que  aportó con  financiamiento para  la instalación, en abril del 2004, de un pequeño proyecto fotovoltaico en  Floreana  de 21 KW de potencia,  suficiente para abastecer a las viviendas  en esa isla.

Además, nació el programa  estatal Energías Renovables para Galápagos (Ergal). En el 2007  entró en operación  el primer parque eólico de Ecuador compuesto por tres aerogeneradores,  de 2,4 MW. Eso permitió delinear la política Cero Combustibles Fósiles en las Islas con miras al  2017, relata Salao.

Los   estudios de   Ergal determinaron condiciones  para nueva generación eólica en la Isla Baltra,  hoy  en construcción. Elecgalapagos prevé que el parque, de 2,1 MW, arranque   en  abril próximo y, con ello,   duplicar la capacidad de este tipo de energía.

El  cambio energético en la provincia también potenció  encadenamientos productivos en el Ecuador continental. Con una inversión de USD 1 millón se inauguró, en enero del 2011, una central   que funciona con biodiésel  generado a partir de piñón (semilla  silvestre) que agricultores de Manabí producen    de forma artesanal, aunque  este año se tecnificará, dice Salao.

Estos  proyectos han reducido un 20% de la demanda de combustibles  fósiles para energía  eléctrica en las Islas.

Pese a esta búsqueda de alternativas más   limpias,  la demanda  ha ido en aumento, y casi se duplicó  entre el 2004 y el  2012, al pasar de 20 800 MW/hora a 40 290 MW/hora.    Según Salao, otro problema es que  55% de combustibles es para transporte.

“No tiene sentido instalar  costosa generación limpia si la demanda crece indiscriminadamente o la energía se desperdicia”, dice el académico y ex director de Ergal,  Arturo Villavicencio. Por ello, cree que se debe trabajar en eficiencia energética.]

 Los galapagueños comenzaron a dar los primeros pasos en este objetivo. Desde diciembre  pasado, unos 300 guardaparques de esta reserva  le apostaron a la bicicleta para reducir   su huella de carbono (gases  contaminantes). Los jueves y viernes cumplen su trabajo en dos ruedas.  “La idea tuvo   acogida  incluso en el personal que  vive  lejos”, dice  Roberto Maldonado, director de Educación Ambiental del Parque   Galápagos.    También se limitó el uso de aire acondicionado  a ciertas horas  en la oficina.

Según  el Censo de Población y Vivienda, al 2010  un 70% de focos   eran  de  alta eficiencia en esta provincia.    Otra fuente de contaminación   son  4,5 millones de fundas plásticas que se demandan anualmente. Estas  se reemplazarán con fundas de tela este año. 

El Estado y la cooperación internacional invertirán en el archipiélago de Galápagos  USD 42,5 millones este año   para incorporar  7 MW  más de energía eólica, fotovoltaica y biodiésel. Con ello  se espera que la  participación de las energías alternativas pase   a constituir el  55% de toda la  oferta eléctrica.


Daniel santelices / Ambientalista
‘ Lo más eficiente es usar mi energía’

Estoy convencido  que si  no se  hace algo por combatir la contaminación, ahora, nuestros nietos  morirán por  los efectos del calentamiento global.
Por eso  me he dedicado a aplicar  alternativas sencillas de eficiencia energética. Una  ha sido dejar de usar el vehículo para trasladarme a diferentes sitios,  reemplazándolo por  la bicicleta.

Hice cuentas y he  logrado  ahorrar  unos   USD 60 mensuales en gasolina. He dejado  de quemar muchos galones de combustible y esa es mi contribución a la  reducción  de las emisiones de gases contaminantes.
Con esta práctica  también he  logrado  ahorrar en mantenimiento. Cada tres meses  gastaba unos USD 300 llevando mi vehículo al servicio técnico de la concesionaria. Ahora,  llevo mi bicicleta para que la  revisen en sitios especializados y máximo me cuesta USD 10 cada visita.
El ahorro de tiempo también es un factor fundamental para reemplazar el uso del vehículo. Por ejemplo, de la Mañosca a la Floresta, en auto me hacía antes una hora. En bicicleta me toma 20 minutos.

 Hay otros beneficios asociados. El uso de la bicicleta también ayuda a reducir la contaminación por ruido. En las ciudades el uso del pito se ha vuelto un hábito que  afecta mucho a  los ciudadanos generando  situaciones de mucho estrés y tensión.
 Creo que utilizar la bicicleta es un paso, pero creo que se deberían desarrollar otros mecanismos. Puse en marcha un proyecto en el terreno donde tengo mi casa, para sembrar árboles nativos. El efecto inmediato de esa acción fue que empezó a llegar al sitio gran cantidad de aves, que usualmente no veía en la zona.

También trato de ahorrar en el consumo de energía eléctrica. Desde hace algunos años compro únicamente focos ahorradores y con ello gasto menos electricidad (se consigue un ahorro del 40%)  y pago menos. Antes, por ejemplo, pagaba USD 50 de luz, ahora USD 25.

 Tengo conocimiento que existen los llamados focos “led”, con  los cuales se puede llegar a un ahorro del monto de la planilla eléctrica en alrededor del 90%. Me gustaría, más adelante, poder utilizarlos.

Tengo un proyecto para utilizar  unas bicicletas de ejercicio para generar energía. Uno pedalea y la energía que se produce  se guarda en una batería. Eso sirve para instalar en la casa y utilizar para el funcionamiento de aparatos electrodomésticos pequeños.


Ecuador
La matriz depende del combustible fósil
Según  datos de  la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), la composición de la producción de energía primaria en Ecuador es en su mayor parte de origen fósil (petróleo). En la década de 1970 la producción de energía primaria era   50%   petróleo, 39%   leña, 5%  productos de caña, 4%  gas natural y 2%  hidroenergía. En el 2009, el  82%   fue petróleo,  8%  hidroelectricidad, 4%  gas natural, 4%  leña y 2%  caña.

De igual forma, la mayor parte de energía eléctrica que consume el país se produce a partir de crudo, con 52%. Le sigue   hidroelectricidad (42%),  importación (4%) y el resto  biomasa, energía solar y eólica. Pero  aún queda por aprovechar el 93% del potencial hidroeléctrico del país, según datos de Olade.

Matriz
 Ecuador,  54 en la transición energética  
Ecuador  obtuvo una nota de 0,56 sobre 1 en la transición a un nuevo modelo energético sostenible. Esta calificación  lo ubicó en el puesto  54, según el Informe 2013 del Índice de Comportamiento de la Arquitectura Energética Global,  publicado en diciembre pasado por el Foro Económico Mundial (FEM). El país está atrás de otros países de la región como Colombia (puesto 6), Uruguay (12),   Perú (15), etc.

El estudio, que analiza 105 países,  aborda  la fortaleza de su sistema energético desde  su crecimiento económico, sostenibilidad ambiental y acceso a  recursos energéticos. Se requieren  USD38 000millones en nuevas energías  para satisfacer la demanda global de energética  en el 2035, según el FEM.


LA FRASE
‘El derrame de  Jessica  llamó la atención a que tenemos que buscar otras energías más limpias’.

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