8 de enero de 2015 21:16

La crueldad y la nobleza libran su propia batalla

La cinta se filmó en locaciones de EE.UU. e Inglaterra. Foto: Outnow.ch

La cinta se filmó en locaciones de EE.UU. e Inglaterra. Foto: Outnow.ch

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Fernando Criollo

Es abril de 1945, las fuerzas aliadas se aproximan a Berlín en una ofensiva que pondría fin a uno de los episodios más violentos de la historia del pasado siglo. En ‘Fury’, el director David Ayer se acerca con su propio guión a los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Un tema recurrente en Hollywood pero al que Ayer se aproxima con el acierto de un novedoso punto de vista.

Sucios, cansados y consternados, cuatro soldados lamentan la muerte del quinto tripulante de un Sherman, un tanque de guerra al servicio del Ejército de Estados Unidos, mientras los alemanes defienden con su vida hasta el último pedazo de su territorio. No hay calma antes de la tormenta, la historia arranca en el corazón mismo del caos y de la muerte que domina el campo de batalla.

Brad Pitt es el sargento ‘Wardaddy’, un hombre curtido en combate que pone en juego sus propios valores entre el sentido del deber y la sobrevivencia. Tras la pérdida del quinto tripulante, el joven y novato soldado Norman Ellison (Logan Lerman) se presenta como el sustituto.

Ese contraste entre la experiencia del sargento y la inocencia del soldado son los elementos alrededor de los cuales se va a desarrollar una trama que intentará dejar suspendidas algunas inquietudes sobre el valor, la piedad, el amor y el odio.

De ninguna manera la iniciación del novato será fácil, el religioso ‘Bible’ (LaBeouf), el alcohólico ‘Gordo’ (Michael Peña) y el flemático ‘Coon-Ass’ (Jon Bernthal) introducen de una forma tosca al joven Norman en los avatares de la guerra.
Interpretaciones equilibradas entre personalidades que se complementan funcionalmente, entre la que se destaca la de Bernthal.

Pero será ‘Wardaddy’ quien transmitirá, a fuerza de una brutal experiencia, las lecciones más importantes. Sin embargo, la cinta intenta la última transformación en la que un soldado ha hecho de la guerra un modo de vida.

Un momento que bajo la mirada del director Ayer se revela como un sangriento escenario, delimitado por la violencia gráfica y complementado con un ambiente difuso y enrarecido que logra transmitir una sensación de abandono y decadencia.

Estado que se perturba con una serie de inquietantes escenas de combate, que si bien son veloces, dinámicas y agresivas, también dejan ver un exceso de efectos especiales capaces de interrumpir la experiencia de inmersión.

Debajo de la coraza del viejo Sherman, los personajes libran su propia batalla por mantener la cordura. Muy bien escenificado a partir de los últimos modelos que sobrevivieron a esa guerra, el director muestra el claustrofóbico ambiente del blindado, que -por momentos- se convierte en un blanco vulnerable y en otros en la mejor arma de ataque y al que sus tripulantes llaman “hogar”, como una metáfora con un sentido de pertenencia y protección, que además enaltece la superioridad estratégica sobre la fuerza.

Un relato bien estructurado, de actuaciones limpias que se puede convertir en nuevo clásico del cine bélico.

Video: YouTube, canal: Trailers In Spanish

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