19 de abril de 2017 10:56

Una red de ayuda que se enfoca en atender a niños

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Redacción Quito

Donar un excedente de las ganancias a una actividad caritativa o filantrópica ya no califica como actividad de responsabilidad social, y las empresas lo saben. Quienes trabajan en esta área también están conscientes de que ni siquiera es necesario un enorme presupuesto para mantener una gestión que promueva el bienestar económico, social y ambiental en la comunidad donde cada organización desarrolla sus operaciones.

Del otro lado, para las organizaciones no gubernamentales, cuyo trabajo se sostiene en gran medida gracias a aportes, se vuelve un desafío plantear formas de ayuda y apoyo que vayan más allá del asistencialismo.

El objetivo es ahora que las empresas de todo tamaño se involucren en acciones con una meta por cumplir, y que estas puedan mantenerse en el tiempo. Dentro de este ámbito, con sueños a lo grande y altas dosis de creatividad, firmeza y perseverancia, la Fundación Cecilia Rivadeneira, creada en el 2004, ha sabido generar un modelo innovador en el campo de lo social.

Ha creado redes de colaboradores permanentes que incluyen a empresas privadas y públicas –en menor grado-, organizaciones sociales, entidades educativas y cientos de personas cuyo única meta es hacer que los niños con cáncer y sus familias tengan un mejor estilo de vida y, por qué no, soñar que algún día la enfermedad no ataque a ningún ecuatoriano. Actualmente cuenta con puntos de trabajo continuo en seis provincias del país.

Video: Facebook, cuenta: El Comercio

La tarea ha demandado horas y horas de trabajo de todo este voluntariado. Durante este tiempo esta célula viva ha logrado sumar más y más proyectos en beneficio de los pequeños niños y niñas ecuatorianos: visita a los hospitales con los Doctores Sonrisa; formación en artes escénicas para los niños con cáncer; investigación socio-económica sobre las problemáticas de la enfermedad; la primera escuela sociodeportiva en alianza con el club de fútbol español Real Madrid para los hermanos de los niños y niñas afectadas; capacitación en emprendimiento a los tutores de los niños que tienen cáncer

En total, 12 programas son financiados en un 48% por donaciones y el resto por diferentes actividades. Quizás la más importante es la colecta anual, que este año se realizará el 21 y 22 de abril, con cientos de sonrientes voluntarios en las calles con el único fin de captar el 37% del presupuesto de la Fundación para el 2017.

Este entretejido de colaboradores, según explica Wilson Merino, director de la Fundación, “permite motivar a miles de jóvenes a salir a la calles para ser parte de algo más grande, de la cultura del ahorro, y de la visión macro sobre un proyecto de invaluable aporte de justicia social, económica, medioambiental, e inclusive racial”. Agrega que no buscan el paternalismo sino “construir una sociedad con conciencia social, donde los beneficiarios de cada acción son al mismo tiempo actores de su propio desarrollo”.

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