5 de febrero de 2018 00:00

6 familias de Guaytacama dan vida a las artesanías en totora

Carmen Caza, de 35 años, reviste con el tejido de la totora los objetos de barro para comercializarlos en La Avelina. Fotos: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO

Carmen Caza, de 35 años, reviste con el tejido de la totora los objetos de barro para comercializarlos en La Avelina. Fotos: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO

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Modesto Moreta
Coordinador  (F-Contenido Intercultural)

Los tallos de totora en las manos de Luis Aimacaña, de 75 años, se transforman en finas canastas, paneras, figuras de animales como llamas y perros. También, los utensilios de barro como jarras, ajiceros, azucareras son revestidas con delicados tejidos.

Este conocimiento lo heredó de su abuelo Leandro y de su padre José cuando tenía 6 años. En esa época la comunidad Pupaná Sur, a 10 minutos del centro de la parroquia Guaytacama, en Cotopaxi, trabajaban más de 50 artesanos. En la actualidad solo quedan cinco familias. Se lamenta porque el oficio con más de 150 años de existencia está a punto de extinguirse.

Con la aparición del plástico la demanda de sus productos decayó debido a que son más económicos y de mayor duración. “Con los bajos precios de nuestros productos nadie puede subsistir. Los artesanos cambiaron de negocio y ahora son comerciantes de hortalizas y legumbres”.

Antes Aimacaña, a más de su producción, compraba las artesanías a sus vecinos y viajaba a Guayaquil a comercializarlos, que era uno de los mercados importantes para sus utensilios. Con los ingresos logró educar a sus 10 hijos, pero una vez que se graduaron dejaron de trabajar con la totora. “Ellos son empleados en Latacunga”.

Aimacaña y su esposa María perfeccionaron la técnica tras 60 años de oficio. La agilidad de la pareja llama la atención de quienes visitan el taller que funciona en la sala de su pequeña vivienda. Ahí tienen un pequeño muestrario de todos los objetos que tejen.

El proceso comienza con el corte de los tallos. Cada tres meses se desprenden las ramas más delgadas y largas. Luego las secan al sol durante una semana. La última parte del proceso para Aimacaña es la más complicada porque debe mojar los tallos y manipularlos mientras están húmedos; eso impide que al tejer se rompa y dure más de 30 años.

La idea del septuagenario es integrar la Asociación de Tejedores de Totora en su pueblo para capacitarlos e incentivar a los niños para que se involucren en esta tradición del pueblo. En este proceso apoya Mario Germán, presidente de la Junta Parroquial de Guaytacama. “Necesitamos que se cree la asociación para financiar los cursos de capacitación para que produzcan nuevos tejidos”.

Los reductos de la artesanía en totora están en Pupaná Sur, Pilacoto, San Sebastián y la Libertad, donde se producen los abanicos, las esteras, las canastas, las paneras… Estos aún se venden en los mercados de Latacunga, Saquisilí y Salcedo. También organizan una feria anual de la gastronomía, artesanal y productiva para que los turistas conozcan y adquieran los productos.

Aspira hasta mayo unir a todos los artesanos con la idea de convertir a esa zona en una parroquia turística promocionando los tejidos en totora, la gastronomía y que visiten el santuario del Cristo de Cuicuno.

En la vía Latacunga-Quito, sector La Avelina, Carmen Caza, de 35 años, atiende a sus clientes en el puesto de artesanías, mientras lo hace no deja de cruzar los finos tallos de totora con que reviste los utensilios de barro.

Tiene más de tres docenas de paneras, bandejas, platos, saleros, forrados con la totora que entregará en Quito.

Los ingresos económicos permiten a Caza ayudar a sus padres, quienes le enseñaron este arte a los 7 años. “Es una tradición de familia, mi abuela falleció hace 20 años a los 97 años. Ella me enseñó a tejer las artesanías. Ahora trabaja para que su hija de cuatro años continúe esta tradición”.

Con las hebras más finas consigue tejidos delicados y de calidad. Estos se comercializan en el mercado de Latacunga entre USD 4 y 6, dependiendo de la calidad y el tiempo que demore en el tejido.

Los costos

Las artesanías cuestan de acuerdo con el tejido y la calidad del producto. Hay desde los USD 4 y 6.

Las esteras

Para los tejidos de las esteras los artesanos buscan los tallos sanos y sin imperfecciones.

La totora

Una carga de totora en el pueblo puede costar hasta los USD 12. Pero la mayoría tiene su cultivo.

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