21 de noviembre de 2016 00:00

Los estudiantes aún desertan de las carreras universitarias

otos: Diego Bravo  / el comercio Arriba:  Jesús Haro (izquierda) cambió de carrera: dejó Ingeniería y ahora sigue Educación.

Jesús Haro (izquierda) cambió de carrera: dejó Ingeniería y ahora sigue Educación. Foto: Diego Bravo / EL COMERCIO 

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Diego Bravo

Obtuvo 917 puntos en el Examen Nacional para la Educación Superior (ENES), de febrero del 2014. Jesús Haro, de 19 años, optó por estudiar en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central, en donde aprobó el preuniversitario. Siguió Sistemas, pero luego de tres semestres se retiró porque no le gustó esa profesión.

Actualmente, él cursa el primer nivel en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación, con mención en informática. Quiere ser profesor para trabajar con niños y adolescentes. No se arrepiente de haber abandonado la otra carrera, ya que sus padres le apoyaron en la decisión. Su vocación está en la docencia.

El acceso a la universidad y el abandono de las carreras son temas que se debaten con recurrencia en los últimos días. Los candidatos a la Presidencia de la República hablan del libre ingreso de los jóvenes a los centros públicos de educación superior y de evitar la deserción. Critican al ENES, que desde el 2016 se fusionará con la evaluación a los estudiantes que están por dejar la secundaria (SER Bachiller).

En Ecuador, ocho de cada 10 estudiantes, que ingresaron a una universidad o a una escuela politécnica pública, continuaron sus estudios en primer año. Así lo anota René Ramírez, titular de la Secretaría Nacional de Educación Superior (Senescyt), con datos de la tasa de retención inicial. Antes de la implementación del ENES, el porcentaje de deserción era del 52%; ahora llega al 20%.

“La reducción es producto de la implementación del sistema nacional de admisión y nivelación. A través del ENES se asignan los cupos dados por las universidades a personas con mayores aptitudes para tener éxito en la universidad”, manifiesta el funcionario.

A Jesús Haro no le importa ser parte de las estadísticas de los jóvenes que se cambiaron de carrera, más cuando estudiaba materias que no le gustaban como análisis matemático. Lo mismo piensa Evelyn Chicaiza, de 23 años, quien dejó la Facultad de Trabajo Social tras cumplir un semestre. Hoy estudia Psicopedagogía en la Central. La primera profesión no llenó sus expectativas laborales.

Pese a que está cerca de terminar sus estudios en la nueva, ella admite que en realidad le gustaría seguir Psicología Clínica. No se cambió nuevamente porque los trámites son largos y no quiere desperdiciar los tres años en Psicopedagogía. Ahora cursa el séptimo semestre y espera conseguir empleo en un centro educativo público y hacer carrera.

En otras facultades de la Universidad Central hay casos en los que los estudiantes repiten los semestres. En Medicina, con
4 000 alumnos, el índice de repitencia es del 5% en los primeros años. Antes del 2014 era del 25%. Su decano, Ramiro López, dice que el ENES ayudó a reducir la repitencia, aunque no está de acuerdo con esa evaluación porque “mide aptitudes y en este campo también se requieren conocimientos”.

En la Salesiana, con 24 000 alumnos, se registró la deserción de 6 227 chicos entre el 2014 y el 2016. De ellos, el 50,61% es por dificultades económicas; 13,06% eligió la carrera equivocada; 8,7% se alejó por dificultades en los horarios y el resto por otras causas.

Para Ana Barrera, coordinadora de la firma Yqsigo.com, especializada en orientación vocacional de jóvenes, las causas de la equivocación al escoger una carrera comienzan al no tener una guía adecuada.

Datos levantados por esta compañía refieren que un 54% de 9 800 jóvenes de Quito no sabe qué estudiar en la universidad. A esto se suma que uno de cada 10 chicos abandona las carreras definitivamente y dos de cada cinco recorren varias facultades hasta encontrar una.

Iván Sandoval es profesor de la Escuela Politécnica Nacional y coordinó la Conferencia Latinoamericana sobre el Abandono de la Educación Superior (VI-CLABES), que se realizó en Quito, e noviembre del 2016. Relata que en el caso de su establecimiento, el 60% de alumnos repite el propedéutico al inicio de sus estudios, pero en las carreras el nivel de abandono no supera el 10%. “El curso de nivelación cumple un rol fundamental para reducir el abandono”.

Catedráticos universitarios y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) aseguran que la deserción es uno de los problemas más importantes que enfrenta la mayoría de universidades de América Latina.

Jesús Arriaga trabaja como catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid y participó en la VI-CLABES 2016. A su juicio, el abandono estudiantil es un problema mundial. Las causas son las mismas: no les gustan las carreras que eligieron, confusión, trabajo, mala orientación vocacional en los colegios y hasta un contexto familiar en que se pide a los chicos seguir las profesiones de sus padres o hermanos por tradición.

El catedrático comentó que los problemas de abandono se reportan en todos los centros de educación superior. Los rectores y directores académicos de universidades del continente coincidieron en que los porcentajes de deserción varían, según las áreas de estudio, entre el 17% y el 40%.

Carlos Quintanilla, vicedecano de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas de la Universidad de El Salvador, señaló que el porcentaje global de deserción allí es del 17%.

Jorge Vergara, asesor de estudios y docencia en la Universidad de Concepción de Chile, precisó que tienen cerca de
20 000 alumnos y la deserción es “preocupante”, con un 21% de estudiantes que abandona las áreas de Pedagogía, y un 40%, las ingenierías.

Jesús y Evelyn están conscientes de que ya no pueden volver a cambiarse de carrera. No quieren perder más tiempo y ansían graduarse lo más pronto posible.

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