2 de abril de 2018 00:00

Mazinger Z regresa con sus puños atómicos para salvar a la humanidad

‘Mazinger Z: Infinity’, que conmemora los 45 años de la serie de TV, se exhibe en Ecuador tras un preestreno de Semana Santa. Foto: captura.

‘Mazinger Z: Infinity’, que conmemora los 45 años de la serie de TV, se exhibe en Ecuador tras un preestreno de Semana Santa. Foto: captura.

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Alejandro Ribadeneira
Editor (O)

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Toda la película de ‘Mazinger Z: Infinity’ está pensada para acariciar la nostalgia del espectador, sobre todo de aquel que se crió con los episodios de la serie original. Está la música, los personajes, los robots y los villanos. Pero sobre todo, está Koji Kabuto, el adolescente que impactó por su rebeldía, su temeridad y su machismo.

El mangaka Go Nagai dio en el clavo cuando creó ‘Mazinger Z’ en 1972. Primero, porque captó la necesidad de que el derrotado Japón recuperara ciertos referentes heroicos. Ya basta de sentir culpa por caer derrotados. Impresionado por ‘Tetsuwan Atomu’ (‘Astroboy’) y por ‘Tetsujin-28 Go’ (‘El hombre de acero’), el autor japonés imaginó un robot enorme y poderoso, que se enfrentara a un ejército de bestias mecánicas dirigidas por un científico loco dispuesto a conquistar el mundo.

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No quiso que el robot fuera manejado por control remoto, como Tetsujin, sino por un piloto humano dentro de la estructura. Nagai volcó en Koji Kabuto, ese piloto, el heroísmo, pero también todos los estereotipos del adolescente desbocado. El contraste era Sayaka, su compañera de lucha que permanentemente buscaba reconocimiento mientras manejaba un robot ‘femenino’, Afrodita A. Cómo olvidar su polémica arma, misiles que salían del pecho que, para colmo, apenas hacían daño.

La serie, de 92 episodios, causó controversia por el machismo de Koji pero también por la violencia general de la trama. El público, en cambio, se rindió ante esta propuesta que ponía a Japón como el protector de la humanidad y que cultivó un microcosmos que aún se venera, con el monte Fuji de fondo y Mazinger Z emergiendo gloriosamente de una piscina mientras Ichiro Mizuki cantaba Sorani sobieru.

La película rinde honores a todo eso y se toma ciertas licencias para que la función sea un deleite, como resucitar al Doctor Hell y sus secuaces, el Barón Ashler (o Ashura) y el Conde Decapitado.

El relato se ubica 10 años después del triunfo de Mazinger Z sobre el Doctor Hell, y trae de regreso no solo a los personajes de la serie, sino también a los de Gran Mazinger, la serie heredera, transmitida en 1975 y que constó de 56 episodios.

Hay preocupaciones modernas, como el uso de la energía sustentable, y la violencia es mucho menor. Pero la verdadera magia está en poder exclamar: ¡Puños atómicos!

Video: YouTube, cuenta: Trailers In Spanish

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