17 de junio de 2016 00:00

El espíritu de la aventura vive en la olvidadiza Dory

Unsúbitorecuerdolleva  a Dory a emprender  su propia aventura  a través del océano,  en busca de su familia

Un súbito recuerdo lleva a Dory a emprender su propia aventura a través del océano, en busca de su familia. Foto: OUTNOW.CH

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Fernando Criollo
Redactor (I)
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Tras una intrépida aventura a través del océano, que terminó en el reencuentro de Marlin y su hijo en ‘Buscando a Nemo’, los simpáticos peces payaso han vuelto a su hogar en el arrecife, junto a un nuevo miembro en su familia.

Se trata de la olvidadiza y optimista Dory, una pez cirujano que ahora es parte del cardumen de Marlin y Nemo y la protagonista de la secuela de esta cinta animada, que llega a los cines con el nombre de Buscando a Dory.

Aunque la experiencia ha hecho madurar a Nemo y a su padre, algo que no ha cambiado es el problema de memoria a corto plazo de Dory.

Ese, precisamente, resultó ser un detalle que el director Andrew Stanton no ha podido olvidar desde que escribió y dirigió ‘Buscando a Nemo’, en el 2003.

Ahora, su imaginación lo ha llevado de vuelta al mar para reencontrarse con los famosos personajes de Pixar y escribir y codirigir -junto a Angus MacLane- la historia de Dory, que conserva una actitud optimista ante la vida, ­pese a su problema de memoria, hasta que comprende que ha olvidado algo muy importante: su familia.

Aunque los episodios de memoria y olvido provocaron más de un momento de buen humor en la primera película, su estado de confusión, que la ha separado de su familia, no deja de ser una triste verdad, hasta que una inocente charla con sus nuevos amigos dispara un recuerdo de su infancia.

Ese es el hecho que impulsa a Dory a ir en busca de su familia, recuerdos y las respuestas que darán sentido a su vida.
A partir de entonces, se inicia un nuevo viaje al Instituto de Vida Marina, en las costas de California.

Un lugar donde el director se propone examinar el contraste que existe entre esa irónica voluntad humana de conservación que lleva a la creación de reservas marinas frente a un ecosistema permanentemente amenazado.

Un mensaje que se desprende de sutilezas y permanece latente a lo largo de la cinta, como una voz de alerta, de una situación que sobrepasa la ficción.

Además del giro narrativo, los realizadores refrescan la producción con nuevos personajes, que a su debido tiempo toman parte en el desarrollo de la trama, ya sea por dar un nuevo impulso afectivo y emocional a la nueva protagonista o que aparezcan como catalizadores de alguna broma para aligerar la tensión.

Una cinta donde la presencia de Ellen DeGeneres, en la interpretación en inglés de Dory, va más allá de su popularidad ­para quizá dejar un mensaje más sutil sobre la diversidad sexual y de género, que también se filtra en la pantalla.

Después del Oscar a Mejor película animada que ganó ‘Buscando a Nemo’, la secuela con Dory retoma la fórmula de la clásica fábula con moraleja, reforzando valores familiares y cautivando con un colorido mundo acuático y una historia conmovedora.

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