5 de julio de 2016 00:00

En Esmeraldas se ofrecerá un homenaje a la voz de Rosa Wila

Hace algunos meses, se grabó un disco con algunos cantos de Wila fusionados con otros ritmos.

Hace algunos meses, se grabó un disco con algunos cantos de Wila fusionados con otros ritmos. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

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Marcel Bonilla
Redactor (F-Contenido Intercultural)

La noticia sobre un homenaje en su honor y las jornadas interculturales de este año 2016 con su nombre, puso contenta a Rosa Wila, una de las voces más representativas de la oralidad del pueblo afroesmeraldeño.

La cantante de arrullos y chigualos recibirá un homenaje del Municipio de Esmeraldas, por sus 80 años de vida. Será un programa previsto para el 7 de agosto, en el malecón de Las Palmas, norte de la ciudad. Será en ese mes, porque coin­cide con los 196 años de conmemoración de la independencia de la provincia, el 5 de agosto de 1820, en Rioverde.

Esta vez, la distinción no solo incluirá una placa. Wila recibirá un retrato pintado en óleo, un premio económico y un abanico de presentaciones junto a su agrupación: La Voz del Niño Dios. Wila ha dedicado 60 años a la composición e interpretación de canciones que hablan de la cultura afroesmeraldeña. Ha sido la voz de canciones como Tres Flores pide el Niñito, que se han escuchado en otros países.

Las 18 organizaciones de folcloristas de Esmeraldas se han unido para entregar un repertorio con todas las interpretaciones de la arrulladora, que se plasmaron en un libro que llevará su nombre. Agrupaciones de Colombia, que fueron parte del proyecto musical colombo-ecuatoriano Río Mira, en el que Wila aportó con su voz, se sumarán al homenaje.

En las paredes de la casa de Rosa Wila hay cuadros con su figura, que reseñan sus viajes y presentaciones. En una fotografía en la que aparece con Guillermo Ayoví (Papá Roncón), evoca momentos que pasó junto al artista en Alemania.

Junto al ático de la casa hay una hilera de diplomas y reconocimientos. Están los entregados por la Casa de la Cultura de Esmeraldas y Gobiernos provinciales. Su presencia como líder del grupo de música afroesmeraldeña, desde los años 80, le ha permitido participar como invitada a agrupaciones como Tierra Negra Internacional y Jolgorio Internacional. “Son muchos los reconocimientos durante más de seis décadas dedicadas ininterrumpidamente al canto. Pero mi mayor alegría es poder dejar mi legado musical a los más pequeños, para que no se pierda la nuestro”, dice Wila.

A veces quiere dejar de componer las canciones para sus santos, pero siente que no puede olvidar la música afro y ­empieza a hacerlo hasta obtener un nuevo arrullo. Una marimba, un bombo, dos maracas y un guasá elaborado de caña guadúa son instrumentos de la tradición que conserva en un costado de la sala de su casa. Sus composiciones están escritas con lápiz en un cuaderno de dos líneas. Hay tachones y versos escritos en forma de garabatos. Son pequeños cuartetos que hablan de la devoción a la Virgen de El Carmen y al Niño Dios.

Wila ha dejado todo un legado de canciones que hacen mucho más viva la cultura, sin que pierda su esencia, su pasión y la energía a la hora de interpretar, dice el antropólogo Jackson Arroyo, director de la agrupación Etnia.

En su natal Punta de Piedra, de la parroquia Borbón, una población de afros, chachis, éperas y awá, ubicada en los márgenes de los ríos Santiago, Ónzole y Cayapas, conservan los cantos de esta intérprete.

Rosa Wila y Papá Roncón son los hijos queridos de esa tierra, porque en ellos se han inspirado agrupaciones como Madera Metálica, que montaron una escuela de música y danza afro. Así lo señala Juan Pablo Garcés, director de esta agrupación. Ellos también se sumarán con su canto al homenaje a una de las más grandes cantoras de arrullos.

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