12 de March de 2010 00:00

Bullock, como madre adoptiva se llevó el Oscar

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Alejandro Ribadeneira

Hoy se estrena en Ecuador ‘The Blind Side’, la película que permitió a Sandra Bullock ganar el premio Oscar a la Mejor Actriz, el domingo pasado.

De entrada, la película cumple con lo que promete, pues Bullock, en su papel de madre adoptiva, desparrama oficio y carisma.Los halagos están más que merecidos. Era el papel de su vida y no lo desperdició.

El éxito de Bullock ha opacado las virtudes y hasta las anécdotas en torno a ‘The Blind Side’, un filme sencillo que aparentemente narra una historia de superación muy repetida (el perdedor que encuentra un mentor). En sus días de estreno en EE.UU., ‘The Blind Side’ cosechó pésimas críticas por esta trama.

Algo pasó en el camino desde entonces. Los estadounidenses pagaron más de USD 200 millones por ver esta película, en la que no hay sexo, canciones famosas ni efectos en 3-D. Los críticos tuvieron que revisar sus reseñas y aceptar que había un ingrediente que no pescaron: humanidad.

El director texano, John Lee Hancock, supo conectarse con el público al contar el drama de la vida real de Michael Oher, un adolescente afroamericano proveniente de una familia destruida y que termina adoptado por potentados blancos. Luego, será una estrella del fútbol americano, aunque su éxito es lo que menos se cuenta.

Hancock va despacio pero seguro. Describe con calma el ambiente de Oher, su desarraigo interno y las dudas que tiene por el repentino cambio de vida.

El actor Quinton Aaron, tan corpulento como el verdadero Oher, transmite con acierto esa sensación de verse atrapado en un destino inexorable.

El director no comete el error de quedarse en Oher y ponernos a llorar. Más bien desvía la cámara hacia Leigh Anne Tuohy, o sea, a la madre adoptiva. Sus esfuerzos por acercarse al chico, en hacer que entre en su casa, que se relacione con sus nuevos hermanos, en vestirlo y, sobre todo, en darle una oportunidad arman el relato.

Bullock está a la altura con su personaje, duro por fuera, tierno por dentro, que termina siendo tan protagonista como Oher.

La escena cumbre es cuando la madrastra asiste a los entrenamientos de fútbol de su hijastro: ya quisieran algunos técnicos exhibir esa personalidad en la cancha.

Todo esto era un riesgo para el director, pues era probable que se lo acusara de racista por la fórmula ‘negro pobre y malo contra blanco rico y bueno’.

Pero Hancock no se intimidó y construyó, con vigor, esta fábula sobre el cariño familiar y la búsqueda de la identidad personal.

Una fotografía impecable, un sólido elenco secundario (el hermanito de Oher es un pan de Dios) y algo de humor complementan la obra, cuyo gran pecado es el final, aunque Hancock agregó un giro para matizar lo obvio del desenlace.

La película llega a Ecuador con el título de ‘Un sueño posible’. Es un título comercial que, obviamente, no encaja con ‘The Blind Side’, que significa “el lado ciego” o “el lado oculto”.

La razón para cambiarlo se debe a que ‘The Blind Side’ alude al punto ciego del mariscal de campo del fútbol americano, un deporte que no se juega en el Ecuador. Pero vale la pena una pequeña explicación.

El mariscal es el jugador clave del equipo, pero no puede ver a todos los rivales. Oher, por su corpulencia, jugaba en el puesto del defensor del mariscal: era el encargado de protegerlo. Y proteger es la palabra que une a Oher con su nueva familia. Redondo.

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