17 de November de 2014 21:20

Echeverría Kossak busca nuevos mundos (im)posibles

Carlos Echeverría KossaK, delante de uno de los cuadros de la muestra titulado ‘El sol’. Foto: María Isabel Valarezo/ EL COMERCIO

Carlos Echeverría KossaK, delante de uno de los cuadros de la muestra titulado ‘El sol’. Foto: María Isabel Valarezo/ EL COMERCIO

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 5
Ivonne Guzmán

La búsqueda –más que la transición definitiva– se deja ver en los trazos, la cromática y las texturas de la veintena de cuadros que Carlos Echeverría Kossak ha venido trabajando el último año. La búsqueda, como actitud vital del creador, es el hilo conductor de ‘Vértices’, una muestra en la que Echeverría Kossak vuelve a dejar en claro su potencia intelectual y su oficio.

Entre los puntos de quiebre, más visual que conceptual, que depara esta exposición que se abre mañana (19 de noviembre de 2014) en Ileana Viteri Galería, está la experimentación con la paleta.

Por ejemplo, los contrastes de colores vibrantes característicos de Echeverría Kossak han mutado en cuadros como Brunch o Naturaleza hacia lo monocromático. Pero las obras conservan la fuerza de la propuesta de este pintor que incomoda, fascina o sacude al espectador con sus lienzos; de hecho, a Brunch la monocromía lo lleva a un nivel superior, que deja intuir lo que se está cocinando en la cabeza del artista.

En ese cuadro particularmente, a la sonrisa que saca la escena planteada: vacas pastando en medio de un bosque–actopolíticamente incorrecto con lo que dicta la norma del rendimiento industrial–, se suma una luminosidad compleja, como velada, que atrapa.

Fue un reto para él verse limitado por una gama estrecha de verdes. Pero el uso de las transparencias –otra novedad que se incorpora de forma contundente en su repertorio técnico actual– logra que el resultado sea impecable. Brunch es complejo, es distinto a cualquier otro Echeverría Kossak, y es muy bello.

Aunque no sea del todo preciso, se podría hablar de que el pintor ha entrado en su ‘etapa gris’. De repente ese color ha empezado a ganar protagonismo en sus lienzos; en ‘Vértices’ ya es una presencia.

Y él no sabe explicar muy bien por qué. “¿Porque extraño el invierno?”, dice con una sonrisa divertida, el sábado antes de entrar de lleno al montaje de la muestra; cuando todavía lleva pintura amarilla en las puntas de los dedos y no ha podido reprogramarse para bajar el ritmo frenético de las últimas semanas. De hecho, ese día llega sin haber dormido.

El invierno gris del que habla seguro se trata del de Polonia, donde ha vivido por temporadas, pues su madre (también pintora) es polaca. Él mismo nació y se doctoró en Arte allá.

Echeverría Kossak pinta en dos idiomas. Sus cuadros son fruto de los territorios semánticos por los que transita; cuadros que le deben su cualidad onírica (a veces de pesadilla, a veces de ensoñación; siempre absurda) a su cerebro que entiende el mundo en polaco y en español, y que termina comunicándose con ese mismo mundo, a través de su pintura, de una manera peculiar.

Mientras recorre la sala llena de cuadros aún envueltos en plástico, se explica: “Tengo dos contextos semánticos, y cuando digo algo, digo solo la mitad, porque me falta el otro contexto. La palabra perro, por ejemplo, tiene un contexto muy sexual en América Latina y en Polonia uno muy militar, de lealtad ciega; al policía, al militar se les dice perro. En cambio aquí es el mujeriego. Ambos contextos se funden en mi cabeza y sale otra cosa”.

Hay perros en ‘Vértices’; perros que lo llevaron por el camino de la experimentación: carboncillo y acrílico, a veces espeso, a veces diluido en agua para lograr el efecto de la acuarela. Son animales feroces, esbeltos y un poco ridículos que hablan del poder.

Como habla del poder también un Vladimir Putin niño casi un efebo en el que se mezclan texturas; logrando un efecto caricaturesco e inquietante.

En este última muestra, Echeverría Kossak se ha volcado al comportamiento de la materia; su trazo, su gesto en comunión con la pintura también está mucho más presente que en sus cuadros anteriores.

Y, como en toda su obra, están los comentarios a la realidad, y el humor, que es una constante; el oxígeno para sobrellevar esa especie de paseo extremo que obliga a transitar por picos estéticos y conceptuales.

Hoja de vida

Carlos Echeverría Kossak. Nació en Polonia en 1981. Tiene un doctorado en Artes Visuales por la Academia de Bellas Artes de Polonia.

Ha expuesto colectiva e individualmente en Polonia, Hungría, España,China...

Las coordenadas de ‘Vértices’

La muestra se abre mañana a las 19:00, en Ileana Viteri Galería, av. González Suárez N 31-150 Ed. Atrium.

El público podrá visitar la muestra hasta el 19 de diciembre. Esta exposición cierra el año de la galería.

El nombre de la muestra alude a la convergencia de lo real y lo irreal en la obra de Echeverría Kossak.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (7)
No (0)