12 de octubre de 2015 17:06

A las personas les cuesta engancharse con la rutina, por eso les desagradan los lunes

Imagen referencial. La gente usualmente siente más dificultades para volver a sus actividades cuando ha tenido más días libres, como por ejemplo luego de este feriado. Foto: Pixabay.

Imagen referencial. La gente usualmente siente más dificultades para volver a sus actividades cuando ha tenido más días libres, como por ejemplo luego de este feriado. Foto: Pixabay.

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Mariela Rosero

¿Por qué a las personas no les gustan los lunes? “La gente no quiere aterrizar, volver a la cotidianidad y a la rutina. El domingo es una irrealidad. Y por eso la llegada del primer día laborable de la semana le estresa”.

Eso responde Judith Morejón, psicóloga y también coordinadora de Guagua Quinde. En estos centros se registra menos número de niños que asisten a clases los lunes.

El paso de domingo a lunes pesa tanto porque, además, se supone que el fin de semana debería ser para descansar. Pero ahora, con más frecuencia, las personas trabajan los sábados por la mañana. También ocurre que esos dos días son como un tiempo para arreglar la casa y completar otras actividades, que permiten sobrellevar el resto de la semana.

La gente usualmente siente más dificultades para volver a sus actividades cuando ha tenido más días libres, como por ejemplo luego de este feriado reciente, por las fiestas de Guayaquil. Por este hubo tres días de descanso, desde el viernes 9 de octubre hasta el domingo 11 de octubre.

La presión es mayor de lunes a viernes, con demandas y tensiones que generan inseguridad, precisa Morejón. Pero el ser humano se acostumbra y para el martes, en los trabajos y en los centros de estudio, las personas están como más adaptadas a la cotidianidad, a las rutinas.

La especialista considera que los miércoles son días más productivos. Y el jueves otra vez se vive un bajón, la gente de nuevo dedica tiempo a pensar en que ya pronto llegará el sábado.

“Así vivimos la semana. Y los niños funcionan y se adaptan al ritmo de los adultos, así que se contagian y también sienten pereza o desmotivación. Les pesa volver al lunes porque el fin de semana no hay mayores responsabilidades, tienen un tiempo más relajado y con sus padres, duermen más. Por eso les cuesta retomar las actividades que requieren de mayor presión”.

Por eso, Morejón sugiere a los padres de familia mantener el entusiasmo por empezar una nueva semana. Motivar a los hijos para que vuelvan a clases, para compartir con otros niños, jugar y aprender. Lo mismo, para los adultos, recordar que la semana tiene siete días y cada jornada trae algo que ayuda a crecer.

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