Santo Domingo reúne arqueología de 11 pueblos precolombinos

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Victoria Espinosa.  Redactora mvespinosa@elcomercio.com

El Colegio Santo Domingo tiene una galería arqueológica que cada año se nutre con los hallazgos de sus estudiantes. Se empezaron a recopilar hace 15 años. Los profesores de Ciencias Sociales organizaron una casa abierta y se pidió a los alumnos que trajeran figuras antiguas. Y así empezó una colección que da cuenta de un activo intercambio llevado a cabo en esa zona.

La docente de historia Ana Tobar recuerda que uno de sus alumnos llevó una vasija, con adornos en forma de serpiente similares a los de la cultura Milagro - Quevedo. Él aseguró que era de su abuelo y una reliquia para la familia. Pero los profesores no creyeron que se tratara de una pieza genuina. Estuvo guardaba más de cinco años, hasta que una arqueóloga del Banco Central confirmó la autenticidad y se sumó a la colección de 110 piezas.

La mayoría de figuras se encontró en la parroquia Luz de América, en la vía Santo Domingo - Quevedo y en la cabecera cantonal. Según el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), en la provincia de los tsáchilas hay 114 sitios arqueológicos, en medio de fincas la mayoría. Las piezas han pertenecido a familias santodomingueñas por décadas.

Otra colección de este tipo, con 200 figuras, pertenece a la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE). La idea nació del rector Joaquín Morales y del catedrático Milton Jurado hace un año. Ellos querían levantar un rincón histórico en la universidad. "Los estudiantes trajeron más de 1 000 piezas, pero solo nos quedamos con las originales", dijo Morales.

En el consultorio del odontólogo Heriberto Santillán también hay una recopilación arqueológica, que inició hace 45 años cuando tenía 15. Él recuerda que estaba recorriendo la hacienda de su padre, en la vía Santo Domingo - Quevedo, cerca de la comuna tsáchila Cóngoma, cuando vio que la tierra era irregular y decidió excavar.

Allí encontró una figura antropomorfa incompleta (le faltan las piernas). Por sus collares y signos se cree que perteneció a la cultura Jama Coaque, originaria de la provincia de Manabí.

En el 2011, un grupo de especialistas de Patrimonio Cultural hizo un inventario de las piezas que hay en la provincia. Uno de los lugares que visitaron fue el consultorio de Santillán. Allí clasificaron las piezas originales.

S egún el arqueólogo José Velarde, por las piezas que se han encontrado se han armado dos teorías. La primera: las culturas se expandieron hasta Santo Domingo por algunas temporadas. "Las figuras pertenecen a épocas distintas. Por ello se presume que fueron nómadas que estuvieron por periodos cortos en la región, pero que factores como el clima impidieron que se radicaran en el lugar".

L a segunda: Santo Domingo fue zona comercial y punto de encuentro desde antes de Cristo. Posiblemente en la provincia de los tsáchilas (antes de que ellos existieran) ya había culturas que intercambiaban productos.

C on esta teoría coinciden algunos especialistas de Patrimonio Cultural. "La filiación cultural corresponde a culturas como la Chorrera, Jama - Coaque, Manteña, Milagro - Quevedo, entre otras. Esto demuestra que Santo Domingo fue una zona de intercambio cultural y de comercio con el litoral", señala Lucía Moscoso, de esta entidad.

S egún un registro de Patrimonio Cultural en la provincia hay más de 407 figuras. Las cuales se conservan en instituciones educativas y en manos particulares.

L a idea del colegio Santo Domingo y de la UTE, por separado, es crear un museo para la ciudad. Pero no cuentan con los recursos para hacerlo. Se necesitan vitrinas y reflectores especiales para conservar las figuras. "La humedad de Santo Domingo no permite que las piezas se conserven", advierte Jurado.

En Patrimonio asegura que desde el 2009 se inició un programa para conservar los hallazgos históricos. El inventario fue la primera parte del programa.

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