2 de julio de 2014 18:27

Las ruinas de Machay tienen ADN inca

Glenda giacometti /  el comercio

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Dalia Montalvo. Redactora
dmontalvo@elcomercio.com
(I. Contenido intercultural)

Tres trabajadores se encargan de recuperar la piedra que forma un muro de arquitectura incaica encontrado en la hacienda Machay, en Sigchos, Cotopaxi. La labor de rescate del sitio arqueológico, con el levantamiento topográfico y el trazado de planos, se inició hace 15 días.

Los arqueólogos Gustavo Espíndola y Antonio Fresco, de la Subsecretaría de Patrimonio del Ministerio de Cultura y Patrimonio, están a cargo de la investigación. María del Carmen Molestina, en cambio, maneja el tema de la conservación.

La zona de Machay (1 000 msnm) está rodeada de árboles de tagua y tiene al río del mismo nombre pasando por la parte baja del complejo antiguo.

Francisco Moncayo, el dueño de la hacienda, cuenta que la acción erosiva de las fuertes y constantes lluvias en la zona -que es subtropical- deterioraron el muro frontal.

Según la historiadora ecuatoriana Tamara Estupiñán, el lugar sería la última sepultura de Atahualpa, el Capac del Tahuantinsuyo, el Imperio que abarcó territorios desde Colombia hasta Chile por el Pacífico, incluidos Bolivia y Argentina. Tras 10 años de estudios, la investigación etnohistórica y las exploraciones en la zona la llevaron a encontrar las ruinas.

Sin embargo, Fresco explica que la historiadora unió los nombres Malqui y Machay de dos haciendas para darle forma a su teoría sobre el lugar en donde se encuentran los restos del Capac. “Es una versión que no tiene una base comprobada; una conclusión después de encontrar las dos palabras, en distintos textos. Ella las relacionó y determinó que el jefe inca pudiera estar haber estado enterrado en el lugar”.

Para el especialista, los vestigios encontrados en la hacienda sí tienen arquitectura inca. En Machay, por ejemplo, hay una plaza ceremonial con una forma geométrica trapezoidal que está marcada por un corredor de piedras y el muro de contención. Pero descarta que en el lugar esté sepultado actualmente Atahualpa.

Con este criterio concuerda el también arqueólogo Fernando Mejía. “Los incas tenían la costumbre de no enterrar, sino de momificar a sus líderes; sus restos eran guardados en sitios sagrados donde los veneraban y mantenían poder a pesar de estar muertos”.

Con la muerte de Atahualpa, añade Mejía, muy posiblemente Machay sea el sitio sagrado donde guardaron sus restos; “digamos que hay gran posibilidad de que estuvo ahí, pero no se conservan porque es una zona muy húmeda y tendría que haberse destruido cualquier resto orgánico”.

Para Fresco, este conjunto podría pertenecer a la familia de Atahualpa. Era su dominio personal pero, aclara, que el trabajo se desarrolla específicamente en Machay. “No debe llamarse Malqui Machay sino Malqui y Machay, porque son dos sitios distintos”, comenta el experto.

Malqui, en cambio, está a 3 kilómetros de Machay. Allí hay una pirámide inca o ushno, que se forma con una plataforma alta con varios niveles, que es arquitectura antigua pero de tipo administrativo.

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