17 de March de 2010 00:00

Así se prepara la Filarmónica

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Redacción Cultura

Los sonidos de los instrumentos llenan los pasillos de la Casa de la Música.Al cruzar el umbral del salón principal, aparecen niños. Tocan violas, violines, chelos, contrabajos, flautas, oboes, cornos, trompetas, percusión, etc. Les acompaña su profesor, Felipe Luzuriaga, de 30 años.

Son los chicos, de entre 6 y 15 años, que integran la Orquesta Sinfónica Infantil. Tienen un ensayo, a vísperas de un concierto.

Estos niños y jóvenes practican y aprenden música de tres a cinco veces por semana en la Fundación Orquesta Sinfónica Juvenil del Ecuador (Fosje), ubicada en el norte de la ciudad.

Desde que se creó, hace 14 años, ha estado bajo las reglas del Ministerio de Educación, por su labor formativa.

Ahora, el maestro Patricio Aizaga, director de la Fosje, espera que esto no cambie con el proyecto de la nueva Ley de Cultura ni con el proyecto de Sistema Sinfónico del Ecuador.

“Nos ha costado 14 años formar a los jóvenes que ahora son profesionales, integrantes de la ahora Filarmónica de Docentes que enseñan a los niños. Incluirla en la Ley de Cultura sería grave”. Su temor se fundamenta en que todo el proceso se rompa.

Este se consolidó tras la firma del convenio entre la Fesnojiv (Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, liderada por el maestro José Antonio Abreu, en 1998), el Ministerio de Educación de Ecuador y la Fosje.

“Seguimos la metodología de la Fesnojiv de Venezuela, que es un fenómeno a escala mundial”.

Este implica -explica Aizaga- la formación integral del niño dentro de la orquesta.

“Antes se pensaba que primero debía estudiar solfeo, teoría, etc. y luego con los años pasaba a una orquesta. Aquí es al revés. La orquesta es un ejemplo de vida, de comunidad, de convivencia, donde el niño crece fundamentado en valores de respeto, solidaridad, aprendizaje, de perseguir objetivos en común”.

Y los niños de la Sinfónica lo asumen con naturalidad.

Carmen Salazar, que a sus 12 años se desempeña como violinista, está contenta en la orquesta. “Logra que una persona sea mejor, se desarrolle en todo sentido y no estoy haciendo otras cosas que no son productivas, como estar acostada viendo la tele. Así disfruto con mis amigos y aprendiendo”.

Su compañero violinista Ricardo Porras, de 14 años, coincide con Carmen. Hace dos años entró a la Fosje sin saber nada de música. “He aprendido bastante rápido. Uno se siente a gusto, nos ayuda a crecer bastante en la música y nos forma en nuestra vidas cotidianas”.

Este cambio de actitud también lo perciben los padres.

Silvia Crespo, mamá de Gabriela Cobo, dice que su hija, de 12 años, “ha progresado muchísimo. Se ha vuelto más independiente y activa. En los estudios es una de las primeras en la clase. La música le ha ayudado bastante para que se desarrolle en todo”.

Reconoce que la institución le ha dado facilidades para esos estudios. Por mes paga apenas USD 6 por las clases .

Solo gastó en la compra del violín que lo hizo un maestro, “yo quería comprarle aparte, pese a que la Fosje podía darme uno ”.

Asimismo, Rosario Molina se siente orgullosa de su hija, Maira Logacho, de 15 años. “Veo a los adolescentes en las calles y me gusta que mi hija esté aprendiendo. Le gusta estudiar”.

Hoy, la Fosje tiene alrededor de 520 alumnos en Quito, Guayaquil y Esmeraldas. Este último núcleo apenas tiene un año. Los niños combinan los estilos clásicos con los de su provincia.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)