5 de June de 2010 00:00

Los pasantes guían en los museos de Quito

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Redacción Cultura

Katherine Guerrero y Pamela Centeno estaban ajetreadas anteayer. Con una mano hacían los deberes de la universidad y con la otra cobraban a los turistas el ingreso de USD 2 al museo de San Francisco, en Quito.A los visitantes nacionales les dieron la bienvenida con un “buenos días”, mientras que a los extranjeros los recibieron con un ligero movimiento de cabeza. Ambas jóvenes estudian Turismo Histórico en la Universidad Central del Ecuador y ahora forman parte del grupo de 23 pasantes que colaboran en la recepción y guianza de ese museo. Las practicantes, quienes cursan el primer año de universidad, no reciben remuneración económica. Por esa razón, Pablo Rodríguez, administrador del museo, no les exige que hablen inglés.“Los estudiantes bilingues son como oro en polvo”.En San Francisco no hay un guía profesional, por la falta de recursos económicos. Por esa razón, son los pasantes los encargados de narrar la historia a 200 turistas, semanalmente. En un recorrido que realizó este Diario por siete museos de Quito, se encontraron 82 practicantes y 24 guías titulados, lo cual, según los administradores, es una tendencia general.Antes de dar su primer discurso, las practicantes de San Francisco reciben una inducción. Allí, Rodríguez les comparte su conocimiento y les da un guión, el cual es narrado a lo turistas.Pero esa información es insuficiente. Así lo afirmó Carolina Pozo, que tras ser sorprendida con “una pregunta capciosa”, de un turista, debió buscar más datos en los libros de historia. Eso, según Rodríguez, son los riesgos que corren por no contar con guías profesionales. “En el proceso de aprendizaje siempre se cometen errores. Pero no hay otra forma de aprender”.Con ese criterio coincide Víctor Jácome, del museo Alberto Mena Caamaño. “En nuestro país solo se vende la naturaleza y no la cultura. Por eso creo que no se invierten recursos para contratar a expertos”.Sin embargo, Jácome considera que la práctica es esencial para el aprendizaje de los estudiantes. “Ellos nos ayudan en el museo al tiempo que refuerzan sus conocimientos”.Actualmente, el Mena Caamaño o museo de Cera cuenta con cuatro guías de planta y 18 pasantes de distintos colegios y universidades, los mismos que atienden a 400 visitantes al día.La mayoría de esos practicantes realizan los recorridos solos, pero únicamente con los turistas nacionales. De los extranjeros se encargan los profesionales. Jácome, por ejemplo, brinda explicaciones a los turistas estadounidenses y franceses.Mayra Guzmán es la única guía profesional que recibe a los visitantes en el Museo Numismático del Banco Central del Ecuador. Allí, la falta de recursos también ha obligado a “echar mano de los pasantes”. Así lo aseguró Carlos Iza, curador. En ocasiones, él también le colabora a Guzmán, sobre todo en horario matutino, puesto que los practicantes acuden solo en la tarde. “Yo dicto la misa, reparto las hostias y toco las campanas”, dijo Iza en tono irónico.Pese a ello, hay días en los que no se abastecen. Anteayer, por ejemplo, un grupo de turistas estadounidenses recorrió el museo sin la ayuda de una guía. Antes, los visitantes estuvieron a punto de abandonar el lugar porque no tenían guía bilingue.Ese día, Iza no los atendió porque asistió a un grupo de investigadores en su despacho, mientras que Guzmán tenía día libre. “Esa es nuestra realidad. La situación es distinta en los museos Europa. Allí todos son titulados y están en la capacidad de contestar todas las preguntas ”, dijo Iza.

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