3 de May de 2010 00:00

El impresionismo atrajo a miles

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Roxana Cazco.

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Hasta ahora es la exposición del año. ‘Impresionismo: un nuevo Renacimiento’ fue vista en Madrid por más de 300 000 personas en tres meses en exhibición. Cada día, como si de una estampa previa a un concierto de masas se tratara, las largas colas de fans del arte abarrotaban desde el 15 de enero un tramo del madrileño Paseo de Recoletos, donde está la sala de exposiciones de la Fundación Mapfre, organizadora de la muestra.Era un lujo ver en España por primera vez obras maestras de Manet, Monet, Degas, Renoir o Cézanne. ¿Valía la pena esperar?. “Claro que sí”, dice María Molina, de 45 años, que aguardó dos horas para entrar. Salió con la sonrisa intacta. “Ha sido maravilloso. Me pareció corta pero interesante porque tiene verdaderos referentes del impresionismo francés, que solo había visto en libros”.Fueron 90 obras del movimiento que revolucionó la pintura universal y le abrió pasó a la modernidad, de la colección del Museo d’ Orsay de París.

El hilo conductor de la muestra va a través de Èdouard Manet, fundador impresionista, artista revolucionario y tradicional. Buscaba una pintura nueva, sin rompe de cuajo con el pasado. El barroco español le inspira, como a muchos impresionistas, pero bajo una nueva interpretación. Murillo, Ribera, Velásquez son referentes. Este último le enseña un arte apegado a la realidad. ‘El pífano’, obra rechazada en 1866 por el Salón de París, es la máxima expresión de la mezcla.

“El señor Manet tiene el honor de ser un peligro”, dijo de él en 1865 el poeta Théopile Gautier. Se refería a la gran influencia que ejercía el creador en los jóvenes artistas de su generación.

El impresionismo es para muchos la mejor etapa de la pintura universal. Nace como una alternativa a los patrones del Salón de París, que indicaba cómo había que pintar y escogía a los artistas que seguían las directrices.

Los rechazados -Monet, Manet, Degas, Renoir, Pissarro o Sisley-, lo hacían en espacios alternativos. El primero fue en 1874, en el Salón del fotógrafo Nadar. El nombre de impresionismo surge de una burla del crítico Louis Leroy, a partir de la obra de Claude Monet, ‘Impresión atardecer’, con una lectura del reflejo de un cielo y un sol anaranjados sobre las aguas del río.

“Al contemplar la obra pensé que mis anteojos estaban sucios, ¿qué representa esta tela?, el cuadro no tenía derecho ni revés', ¡impresión!, desde luego produce impresión, dijo Leroy. Hoy está demostrado su error.

Los impresionistas no buscan reproducir la realidad, sino su percepción en un momento específico de la escena. Pintan al aire libre los efectos de la luz sobre el paisaje, por ejemplo, los colores resultantes del Sena al amanecer o a punto de irse el sol. Son pinceladas pequeñas y vibrantes que dejan captar el devenir de los efectos atmosféricos.

Pero también emplean otras técnicas, como la de Édgar Degas, artista moderno por excelencia. Crea su propio estilo en relación a sus colegas. No se centra en la naturaleza sino en escenas urbanas, incluso interiores.

La muestra también incluía una selección de Renoir, Sisley, Pissarro, Monet, Cézanne, Millet, Courbet, Puvis de Chavannes, entre otros grandes del impresionismo y sus influencias.

Punto de vista

Alejandra Fernández M.

Fundación Mapfre

La tendencia nació de la crisis

Las expectativas planteadas en torno a esta exposición se han cumplido con creces. Ha sido, sin duda, el programa cultural del año en Madrid.

El Impresionismo surgió en un momento de profunda crisis política, económica y social en Europa y, paradójicamente, es probablemente el movimiento artístico más conocido en el mundo.

Podría decirse que esta tendencia ha sido el origen de las vanguardias artísticas y de la modernidad; por ello ha desempeñado un papel básico en la forma como percibimos e interpretamos actualmente el mundo.

No solo se trata de una exposición de impresionistas. Es mucho más que ello. La exposición tenía un planteamiento brillante cuyo objetivo era ayudar a comprender al espectador el momento histórico, artístico y cultural en el que se gestó el impresionismo.

El objetivo de esta muestra de arte fue ofrecer cultura de calidad dirigida a todos.

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