31 de October de 2012 00:02

La homosexualidad vista sin tapujos

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De entrada, el anuncio de los organizadores provocó curiosidad: una obra teatral apta para mayores de 18 años .

¿Una pieza de teatro con censura en Guayaquil? Suficiente gancho. Eso había que verlo. En la puerta de entrada de la Sala Experimental del Teatro Centro deArte, a muchos cuyo rostro ponía en duda su mayoría de edad, les pidieron cédula, como en los cines.

‘Cock’ es el intraducible e incómodo nombre de la obra. Es preferible mantenerlo en inglés. Quien quiera averiguar qué significa, que acuda al diccionario y descubra que es una manera despectiva de llamar al pene.

La pieza fue escrita en el 2009 por el dramaturgo británico Mike Bartlett. En el 2010 obtuvo el Premio Olivier, que es para la dramaturgia contemporánea lo que los Oscar son para el cine.

EnGuayaquil fue puesta en escena el último fin de semana por el debutante dramaturgo guayaquileño Carlos Ycaza.

Desde su arranque, ‘Cock’ muestra el conflicto: John (Juan Pablo Asanza), un joven homosexual, entra en crisis con H (Ricardo Velasteguí), su pareja de años. Y todo debido a que ingresa en escena una tercera persona: M (Luciana Grassi), que para dramatizar más el asunto es mujer.

El cine y el teatro han hecho uso de la ya trillada fórmula: el heterosexual que se torna homosexual de la noche a la mañana. En ‘Cock’ se invierte la receta pero manteniendo la premisa de su personaje principal: “A veces no decidir es una decisión”.

Son 90 minutos en los que se explora la intimidad de personajes que están repletos de dudas y escasos de certezas.

En un país como Ecuador, en el que la homosexualidad ha sido tratada de manera burlesca e incluso como enfermedad (basta recordar las clínicas que ofrecían curarla), resulta oportuna la puesta en escena de una obra que muestra el profundo hoyo de confusión en el que se encuentra situado el homosexualismo.

Esta obra se aleja de los estereotipos que se suelen manejar en nuestro medio: el homosexual y sus actitudes amaneradas para provocar el chiste sencillo. Nada de eso. John tiene que decidir por uno de los dos y eso provoca una atmósfera tensa. Cuando parece que ya tomó una decisión, se producen intensos quiebres.

No es una obra cronológica. El sonido de un pito, como el de los árbitros, es la señal para cambiar de tiempo y de espacio. Siempre aparece John, en ocasiones con H y en otras con M. Cada uno demuestra hasta dónde es capaz de llegar para quedarse con el hombre que ansía. Por amor ponen en juego su dignidad.

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