‘Nos han quitado todo: los espacios, la palabra..’

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Thalíe Ponce. Redactora

ENTREVISTA 

Kléver Viera/ El maestro, bailarín y coreógrafo quiteño

¿Cuál es el estado de la danza en el país?
La danza ecuatoriana tuvo gran importancia, incluso a escala internacional, hasta el 2000. La crisis económica afectó también a las artes particulares del país, a los grupos independientes, a los hacedores de la danza real. Esos grupos pequeños o personajes fueron desapareciendo. Hoy se han fortalecido las instituciones del Estado que manejan la danza. En Quito ahora tenemos una danza oficial. Establecida, grande, de amplios presupuestos y elencos mixtos.

¿Esa situación representa un problema para la danza?
El problema es que hasta la fecha no se ha podido crear una escuela, tanto de ballet clásico como contemporáneo. En 40 años de institucionalidad de la danza no hay resultados. Ha sido más fácil traer a un puñado de bailarines hechos en Cuba, pero el problema de la formación no ha tenido solución.

¿Ve la Universidad de las Artes como una solución?
No. Lo importante debería ser profesionalizar a los hacedores de la danza, como se ha hecho en países como Cuba. En Ecuador no hay maestros, profesionales calificados. Lo que el Gobierno debió hacer fue ubicar a los centros de difusión cultural como este (La Fábrica)… y a partir de esos espacios dar un empuje, como sucedió en Colombia.

¿Ha habido falta de articulación entre los sectores público y privado?
El problema ha sido la falta de una política cultural. Hoy tenemos un proyecto político claro que busca que el resto encaje en él, incluso la cultura. Así han desaparecido los centros generadores de nuevas ideas, creadores de libre pensadores. Nos han quitado todo: los espacios, la palabra… no tenemos dónde expresarnos, hemos retrocedido.

¿Cómo se evidencia ese retroceso del que habla?
Ecuador era vanguardia en las décadas de los 70, 80 y 90. Nosotros influimos al teatro colombiano. Hoy eso no existe.

¿De qué manera ha afectado ese retroceso a las nuevas generaciones de bailarines?
Asistimos a una crisis de ideas, una crisis espiritual. Veo falta de utopía, de ilusiones, de jugarse la vida por algo que se desea. Es una juventud dispersa, pero hay gente con talento. Es importante identificarlos y crear espacios de iniciativa propia para que se desarrollen.

¿Existen diferencias muy marcadas entre la danza de Guayaquil y Quito?
No conozco mucho de Guayaquil porque hace casi 10 años no había venido. Pero siento que se ha inclinado más por el clásico, y por el ‘show business’, el jazz, las reproducciones de Broadway.

¿Y en Quito?
En Quito el teatro se llena con el Ballet Ecuatoriano de Cámara. Pero así también he llenado el Teatro de la Casa de la Cultura. Si es un espectáculo gratis, se llena. Si cobras un dólar, ya no.

¿Qué dice esto del público ecuatoriano?
Se malacostumbró a que el arte y la danza sean gratis. El público que paga es más “especializado”.

En lo conceptual: ¿Qué diferencias hay entre Quito y Guayaquil?
El mayor problema es que no hay flujo de información. Los grupos no viajan entre ciudades, no hay colaboraciones o montajes conjuntos. Siento que a nivel de arte conceptual pasan muchas cosas interesantes en Guayaquil, pero no se pueden percibir. Guayaquil tiene más actividad, pero de otro orden. Quito genera más información y la recibe de afuera, ve cosas nuevas. Es una ventaja de ser la capital.

Usted trabaja con el Taller Permanente de Investigación Escénica…
Fundé el taller como un espacio para la gente que no está en el ballet, que no tiene presupuesto o espacio. Recibo actores, músicos; principiantes y también recibo bailarines formados. Todos ellos tienen una rutina de formación dura: dos horas diarias de entrenamiento, una hora de talleres y una hora de investigación sobre el cuerpo. Mi objetivo es formar bailarines y coreógrafos que hagan danza nuestra, aunque sea medio chueca, mal vestida, pero nuestra.

Hoja de vida  
Kléver Viera nació en Toacazo, Cotopaxi, en 1954. Es bailarín, coreógrafo y maestro de danza contemporánea. Entre sus principales aportes a su arte se encuentra la creación del Frente de Danza Independiente. Lleva más de 30 años en este arte, en los cuales ha hecho investigaciones en torno a la danza y las distintas formas de interpretar conceptos.

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