23 de August de 2010 00:00

La Facultad de Artes en ‘X-posición’

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Redacción Cultura

Un cielo nublado anuncia aguacero y se extiende sobre el Palacio de Cristal del Itchimbía. Desde ese sitio, en dirección al noroccidente, se ve el edificio de ladrillo que acoge a la Facultad de Artes de la U. Central. De allí, más de 50 obras de arte han salido para confrontarse con el público. ‘X-posición’ muestra, en el Itchimbía, hasta el 29 de agosto, el trabajo de los egresados de esa Escuela de Artes Plásticas.Construcciones en metal e impresiones digitales, acrílicos sobre lienzo y modelados en arcilla son algunas de las expresiones que contiene la muestra. Ana Rodríguez, curadora e investigadora de la galería Cero Inspiración y maestra de la Universidad Central, ingresa al lugar para mira las piezas en exhibición.

El trabajo en cerámica le parece el más débil. En él halla un síntoma de la Escuela, cuyo pénsum se divide en talleres, “donde se profundiza en asuntos técnicos, pero no se problematiza sobre el trabajo de investigación”.

Entonces analiza el mural cerámico Coyolxauhqui y Huiczilopochtl, de Priscila Mosquera. Una mujer embarazada aparece en el centro de un espacio ovoide delimitado por la luna.

“Hay una mezcla de procedimientos técnicos, que no son utilizados con un sentido. Es un ejercicio de exploración del material, pero no está en el punto de mostrarse como obra acabada, pues no, necesariamente, dialoga con el público”. No le interpela, porque está llena de lugares comunes y “el lugar común es una obra muda”.

Parada, casi en el centro de la galería, Rodríguez pasa un nuevo vistazo general a las figuras, a las imágenes expuestas. Para ella, existe ansiedad por mostrar la obra maestra. Un desacierto si se piensa que actualmente, en el trabajo de artes plásticas, se tiende a pensar en un proceso que tiene cortes o momentos que van armando un sentido. Es decir, la obra es un trabajo paulatino que va adquiriendo gesto propio y mayor fluidez.

En ese sentido, Agdón Calderón (video instalación de Andrés Pérez) tiene recursos de investigación, toma distintas fuentes, hace un ejercicio de análisis con dibujos de niños y animación, evidencia un proceso interesante, aunque en su formato final no funcione, pues presenta problemas de montaje.

Asimismo, la investigadora considera que si bien muchas de estas obras dialogan con lo que se produce actualmente en el arte, la muestra en su conjunto no lo hace. Pero ello -considera- no es un problema de los artistas ni cree que la Facultad tenga un mal nivel, sino que se trata de un problema de enfoque, de tono en la curaduría.

Entre sus argumentos menciona que la forma cómo están agenciadas las obras no permite hilar temáticas, sino que dispersa su potencialidad. Además halla un sentido falsamente horizontal: “Una muestra no puede ser democrática, no se puede meter todo en el mismo saco, porque no permite reconocer la problemática, el lugar desde donde se ve una obra, y no potencia su capacidad de ser leída”.

Entre las piezas más interesantes para la especialista, está el cuadro Tránsitos territoriales, de Marcelo Rodríguez. Entre los seres anónimos que pueblan el cuadro, entre un juego de reflejos de imágenes urbanas, se distingue a un mendigo, sentado como rey, y a un perro que orina, que marca territorio. Allí están citas a Stornaiolo, a Aguirre, a Bacon, a Jácome. “No es una pintura autorreferencial, sino que mira hacia otros momentos, otras reflexiones sobre lo social, sobre la ciudad”.

También destaca la honestidad de Imperceptible, una serie fotográfica y la interacción con el público de Frotis-ismo. En ambos casos hay intentos por comunicarse con el lector, aunque el recurso se agote rápidamente.

Durante el recorrido, Tamara Jhayya, una de las egresadas de Escultura y expositora de esta muestra, ha acompañado con la mirada el recorrido de Ana Rodríguez y ha escuchado algo de lo que la curadora ha dicho.

Jhayya está contenta con el esfuerzo, con la decisión de mostrar su trabajo en un lugar más amplio. Desde su visión, la Facultad de Artes le brinda las herramientas para formarse: “Cada semestre se trabaja un material diferente, es un reto; además recibimos estética y teoría, historia y crítica. Y debemos plantearnos bien lo que queremos decir con nuestra obra”.

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