Dos de los 'Girasoles' de Van Gogh reunidos en la National Gallery

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DPA

En la sala 46 de la National Gallery de Londres casi se puede jugar a "encontrar las diferencias". Por primera vez desde hace 65 años se pueden contemplar juntos a dos de los cuadros de "Girasoles" que Vincent Van Gogh pintó en 1988 y 1989 en el sur de Francia.

Uno de los cuadros es propiedad de la National Galley mientras que el otro es un préstamo del Museo Van Gogh de Ámsterdam para esta exposición gratuita que podrá verse desde mañana sábado y hasta el 27 de abril. Los últimos métodos de investigación y los rayos X permiten además ver las más sutiles diferencias entre las dos obras maestras y en la propia técnica del artista.

El holandés empezó a pintar la serie de los "Girasoles" para decorar la habitación de su amigo Paul Gauguin, a quien había invitado a viajar a Arles, donde ambos querían montar un "estudio del sur". Las coloridas flores eran para él un signo de amistad y bienvenida, pero además Van Gogh quería rendir tributo a quien consideraba su modelo a seguir.

"Pinto con el mismo entusiasmo con el que los marselleses se comen una bullabesa", escribió Vincent a su hermano Theo, en referencia a la sopa de pescado típica en el sur de Francia. "Trabajo cada mañana desde la salida del sol, porque las flores se marchitan muy rápido".

Gracias a las técnicas más avanzadas, los expertos de ambos museos han descubierto que el cuadro pintado en agosto de 1888, adquirido por la National Gallery en 194, fue la base para la obra que se expone en Ámsterdam. Esos "Girasoles" fueron pintados cinco meses después, tras el sonado final de la amistad entre Gauguin y Van Gogh, cuando éste supuestamente sufrió un ataque de nervios, se cortó parte de una oreja y acabo en un centro psiquiátrico.

En la primera versión, Van Gogh, entonces muy influido por la cultura japonesa, pintó el ramo de girasoles tomando como modelo la naturaleza. La "repetición" que cuelga en el museo holandés se basó en esa primera versión. Los colores de los "Girasoles" de Ámsterdam son más ricos, extravagantes, casi abstractos, explica el comisario de la exposición, Christopher Riopelle. "Para Van Gogh no eran copias, sino una revisión y mejora", aclara el curador. "Es fascinante ver como desarrollaba, avivaba y reinventaba el tema de los girasoles".

En la actualidad, cinco de los siete cuadros de la serie están en instituciones públicas. Una de las versiones quedó destruida en Tokio al final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, mientras que otra está en manos de un coleccionista privado.

La Nueva Pinacoteca de Múnich tiene uno de los dos cuadros que el holandés pintó para la habitación de Gauguin. Las otras dos versiones -o "repeticiones", como las llamaba el artista- están en museos de Tokio y Philadelphia. Y según Riopelle, podrían pasar "al menos otros 65 años", para que dos de esas obras vuelva a reunirse, ya que "a ningún museo le gusta separarse de una de las piezas principales de su colección".

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