27 de agosto de 2015 17:27

Los conversatorios son una opción para que cuencanos y extranjeros aprendan idiomas

Los conversatorios funcionan en el Co-working Cuenca, todos los miércoles a partir de las 18:00. Foto: Xavier Caivinagua/El Comercio

Los conversatorios funcionan en el Co-working Cuenca, todos los miércoles a partir de las 18:00. Foto: Xavier Caivinagua/El Comercio

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Jackeline Beltrán
Redactora (I)

En una sala pequeña, un grupo de cuencanos y extranjeros comparte lecturas en inglés y español. En otra mesa se cuentan anécdotas, discuten los significados de las palabras y corrigen la pronunciación. Con esa dinámica funcionan los conversatorios de idiomas que se desarrollan desde hace siete meses en la capital azuaya, en el sur del Ecuador.

La creciente llegada de extranjeros a esta ciudad Patrimonio Cultural de laHumanidad motivó la creación de este espacio, que funciona en el Co-working Cuenca, todos los miércoles a partir de las 18:00. “Vimos que el mayor temor de las personas que aprenden otro idioma es no saber decir las cosas, por eso es importante la conversación”, dice Pamela Urgilés, promotora de esta iniciativa.

Los conversatorios son gratuitos y en cada sesión participan unas 25 personas. Trabajan en parejas o en grupos. La primera actividad de cada reunión consiste en compartir lecturas en el idioma que se quiere aprender. Eso permite que los asistentes practiquen la pronunciación y el vocabulario.

Esta es la tercera clase de Samantha Proaño, una estudiante cuencana interesada en aprender inglés. Ella está muy avanzada en la comprensión de ese idioma, pero considera que la pronunciación es más complicada. “Conversar con ellos permite entender mejor el idioma, porque la pronunciación es diferente a la que por lo general se aprende”.

Para ella también es importante el intercambio cultural que se genera. A esta actividad llegan en su mayoría ciudadanos estadounidenses, pero también europeos que aprenden español o inglés. Ellos cuentan anécdotas y aprenden sobre la cultura ecuatoriana.

Además de los ecuatorianos, a este espacio asisten extranjeros que viven en la ciudad o están de paso. Jon Murphy es un estadounidense que llegó por un mes para aprender español y una amiga lo invitó a participar en los conversatorios. “En mi país es útil hablar español porque hay muchos latinos”, expresó. Eso le motiva también a viajar a países hispanos para aprender sobre su cultura.

La práctica constante es importante para aprender el idioma, dice Carlos Deluquez, un joven cuencano que asiste desde hace cuatro meses a los conversatorios. En este tiempo, él considera que su conocimiento sobe el inglés ha mejorado, porque mantiene un intercambio permanente con quienes lo dominan.

Mientras los extranjeros le ayudan en su vocabulario, él les enseña sobre la conjugación verbal, que según Deluquez es uno de los temas que más les cuesta a las personas que aprenden español.

Los encuentros duran una hora y media. Luego de las lecturas se desarrollan actividades para reforzar los conversatorios. Los participantes realizan ejercicios para aprender sinónimos, reglas del lenguaje, significados, expresiones propias de sus idiomas, entre otros.

Según datos de la Cámara de Comercio de Cuenca, en la capital azuaya viven más de 6 000 extranjeros, entre estadounidenses, franceses, ingleses, canadienses. La mayoría, jubilados que empezaron a llegar hace más de cinco años. Pero también hay familias jóvenes que llegan para radicarse y otros que viajan por temporadas para aprender español.

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