16 de December de 2014 20:19

Los controles de colesterol deben hacerse a partir de los 18 años

Las consecuencias de la acumulación de colesterol LDL en la sangre se evidencian con el paso del tiempo. Puede causar accidentes cerebrovasculares o infartos. Foto: Pixabay.

Las consecuencias de la acumulación de colesterol LDL en la sangre se evidencian con el paso del tiempo. Puede causar accidentes cerebrovasculares o infartos. Foto: Pixabay.

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Ana María Carvajal

Pensar que las dolencias derivadas de la hipercolesterolemia (colesterol elevado) solamente pueden afectar a personas mayores de 40 o de 50 años o a aquellas que sufren de obesidad es un error.

Esta enfermedad es lenta y silenciosa y puede derivar, con el paso del tiempo, en arteriosclerosis (taponamiento de las venas), infartos o accidentes cerebrovasculares.

Todas las personas están expuestas a sufrirla. En Ecuador, según la encuesta Ensanut, afecta al 24,5% de personas de entre 10 y 59 años. En la mayoría de los casos es una condición genética. Pero el 20% del colesterol que circula en la sangre es resultado de los alimentos que se consumen, según el cardiólogo brasileño Marco Britto.

Cuando se presenta la hipercolesterolemia, la medicación entra en juego. Britto afirma que esta deberá tomarse de por vida. Los estudios se centran en proteger a los pacientes de las posibles complicaciones de esta enfermedad.

El cardiólogo explica que un reciente estudio difundido en el Congreso Americano de Cardiología reveló que la ezetimiba es una molécula que, combinada con estatina (de uso común), ayuda a reducir 20% de colesterol en la sangre. Este es uno de los tratamientos que se estudian para frenar las consecuencias del colesterol LDL (de baja densidad y considerado malo).

En la Universidad de Iowa, en EE.UU., se realizan pruebas con alirocumab, un anticuerpo monoclonal humano, que actúa sobre la proteína que disminuye el LDL.

El colesterol es una molécula esencial en la formación de hormonas y participa en funciones celulares. Pero la grasa que se acumula en las arterias durante décadas afecta al paciente cuando, por el paso del tiempo, los mecanismos del hígado pierden efectividad.

El problema con la hipercolesterolemia es que no presenta síntomas. Normalmente se descubre cuando el paciente ya ha sufrido de infarto al miocardio o cuando algún trombo ha viajado por la sangre hacia el cerebro y ha causado daños en muchas ocasiones irreparables e incluso la muerte.

Pero, ¿cómo prevenir? La acumulación de colesterol LDL en la sangre depende de factores genéticos. Incluso, se han detectado casos de niños que tienen este mal, por un problema hereditario.

Para el médico de familia Gabriel Capa, los controles médicos preventivos son importantes. Cualquier persona de 18 años en adelante debería hacerse una evaluación clínica completa por año. El examen es vital para quienes tienen hipertensión o diabetes. Y es necesario, además, para niños con tendencia a la obesidad y que tienen padres, tíos o abuelos con hipercolesterolemia.

Esta evaluación debe incluir un lípidograma (examen de sangre) y un control de la presión arterial y del perímetro abdominal. También es importante realizar una medición del índice cintura-cadera. Estos dos últimos evalúan la distribución de la grasa corporal.

Además de frenar al colesterol LDL, es importante incentivar el aumento de los niveles de colesterol de baja densidad o HDL, conocido como ‘colesterol bueno’. Para ello se deben comer pescado -por su alto contenido de Omega 3-, vegetales o aceite de girasol, por tener Omega 6. Tanto el aceite de girasol como el de oliva son buenos si se consumen crudos. Al calentarlos se vuelven igual de dañinos que el tradicional.

La nutricionista Francisca Cifuentes recomienda comer productos altos en fibra y bajos en grasas saturadas. “Si bien en el país no se pueden evitar carnes y grasas, estas no se deben consumir a diario”.

Si alguien “no tiene esa tendencia o aún no sufre de hipercolesterolemia, no pasa nada si una vez a la semana come grasas saturadas. Pero si todos los días come queso, helados, leche entera, carne, fritos, pasteles… obviamente se predispone a tener la enfermedad. La mantequilla, por ejemplo, no es algo que deba consumirse todos los días”, explica.

“Un comodín” es la fibra. Cifuentes explica que funciona como una especie de escoba que barre la grasa. Por eso es recomendable comer arroz, pan o fideos integrales.

Un buen ‘truco’ es mezclar una cucharada de avena en agua tibia, para mujeres, y dos, para hombres, y servírselo en ayunas. También se puede tomar por la mañana un jugo de tomate de árbol, apio y avena.

El control de la dieta es prioritario para quien ya está enfermo. Las carnes rojas deben comerse dos veces por semana y aumentar el pescado y el pollo.

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