26 de agosto de 2016 10:52

Consumir carne roja aumenta el riesgo de mortalidad, según estudio

Un estudio del Hospital General de Massachusetts analizó las dietas y la historia clínica de 150 000 personas durante más de 30 años. Foto: Pixabay.

Un estudio del Hospital General de Massachusetts analizó las dietas y la historia clínica de 150 000 personas durante más de 30 años. Foto: Pixabay.

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Infobae - Red de Noticias Albavisión

En octubre de 2015, la Organización Mundial de la Salud puso en la mira a las carnes rojas, embutidos y fiambres cuando la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) precisó en un informe que estos productos serían "probablemente cancerígenos para el ser humano". Aunque el documento detallaba que el riesgo era poco, las carnes no se salvaron del debate.

Luego del gran revuelo mundial generado, recientemente se publicaron los resultados de un análisis exhaustivo de los efectos de este alimento en el cuerpo y su incidencia en la expectativa de vida.

Un grupo de científicos del Hospital General de Massachusetts analizó los datos de dos estudios importantes que afectan a más de 150 mil participantes para determinar si las personas que consumen proteínas de carnes rojas y procesadas tenían una tasa de mortalidad significativamente mayor que los que recibieron sus proteínas de los vegetales.

El análisis se realizó sobre los resultados que arrojó el Nurses' Health Study, una investigación a largo plazo sobre los factores de riesgo de las enfermedades crónicas más importantes en las mujeres, y el Health Professionals Follow-up Study, un estudio dedicado a evaluar la relación de factores nutricionales en la incidencia de enfermedades graves en hombres, ambos diseñados para trabajar en conjunto patrocinados por la Escuela de Salud Pública de Harvard y financiado por el Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos.

El análisis no sólo observó las dietas de los participantes a lo largo de un año sino que además los examinó repetidamente, "en especial la frecuencia con la que consumían porciones de determinados tipos de alimentos durante un año anterior cada cuatro años", según indicaron en un comunicado.

El estudio fue dirigido por Mingyang Song, un médico graduado de la Universidad de Shandong en China, con maestría en Epidemiología en la Universidad de Pekín y actualmente estudiante de doctorado en el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard.

Su equipo descubrió que un incremento del 10%  en la ingesta de proteínas de origen animal derivó en un aumento del 8% en el riesgo de mortalidad por una enfermedad cardiovascular y un 2% de la mortalidad en general. Pero sólo un 3% de aumento en la ingesta de proteínas vegetales llevó a una disminución del 10% de la mortalidad y una reducción del 12% en el riesgo de morir por un problema cardíaco.

"Las conclusiones son claras", dijo Song: "Las proteínas de origen vegetal de fuentes tales como frijoles, nueces, quinoa y semillas son una opción más saludable que los filetes o productos de carne como las salchichas". Dicho esto, aclaró: "Yo no recomendaría que todo el mundo cambie a una dieta vegetariana". Esto se debe a que ciertas carnes, como el pollo y el pescado, por ejemplo, también registran un riesgo de enfermedades del corazón y de mortalidad mucho más bajo que las carnes rojas.

Pero en muchos países, como Estados Unidos, Brasil o Argentina, la alimentación tradicional está repleta de productos de origen animal como las carnes, los huevos y los productos lácteos que, según el autor del estudio, "se asocian con una variedad de malos resultados en su salud".

La investigación de los dos estudios se inició en la década de 1980 y ascendió a lo que el estudio llama "3,5 millones de años-persona". En ese tiempo hubo 36 000 muertes entre los participantes del estudio, 13 000 por cáncer, 9 000 por enfermedades cardiovasculares y 14 000 a partir de una combinación de causas.

Sin embargo, explicaron que no se trata sólo de que la carne sea mala y las plantas sean buenas. Las carnes procesadas muchas veces están llenas de aditivos potencialmente nocivos como el sodio, nitritos y nitratos.

Song relató que se embarcó en el estudio porque mientras otros han sugerido los beneficios para la salud de una dieta basada en plantas, ninguno se enfocó en la fuente de proteína. "Hemos sido capaces de vincular la información en los últimos años", dijo. Los datos de los dos estudios a largo plazo "proporcionaron una oportunidad única para mirar resultados de salud a largo plazo".

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