11 de diciembre de 2015 11:07

Concurso de embellecimiento de cadáveres en Japón

En Japón hay más de 200 compañías cuyos negocios se relacionan con el final de la vida. Entre ellos destacan quienes se dedican a preparar a los cadáveres para la cremación. Foto: AFP.

En Japón hay más de 200 compañías cuyos negocios se relacionan con el final de la vida. Entre ellos destacan quienes se dedican a preparar a los cadáveres para la cremación. Foto: AFP.

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Agencia AFP

En Japón asear y arreglar a los cadáveres es todo un arte. Sayuri Takahashi se arrodilla con gracia junto a una mujer inmóvil, le toma un brazo, luego otro, las piernas ... y la viste a la luz de velas artificiales.

A sus 27 años participó en un concurso de especialistas en el arreglo y vestido de los muertos antes de las exequias y la incineración, una profesión en declive en las grandes ciudades japonesas, y en menor medida en los pueblos.

Un arte célebre en el mundo gracias a 'Despedidas', Oscar en 2009 a la mejor película de habla no inglesa, en la que un violonchelista acaba dedicándose a ello tras la disolución de su orquesta.

Una forma de enseñar con elegancia los ritos de preparación de los cuerpos y la bondad de los nokanshi quienes los practican. "La gentileza y la cortesía con la familia del difunto y la eficacia son esenciales", explicó a la AFP Shinji Kimura, uno de los tres jueces del concurso de nokanshi organizado esta semana en Tokio. "No debe ser mecánico". Kimura, con 30 años de oficio a sus espaldas, ayudó al protagonista de 'Despedidas'.

Penuria después del tsunami

Por primera vez en el país, los especialistas del nokan participaron en una competición. Dispusieron de 15 minutos para vestir delante del público y de los jueces a modelos tumbadas en futones, mientras un guitarrista tocaba una melodía.

"Queríamos que el público conociera mejor a los nokanshi, escasearon mucho después del desastre de 2011", declaró el organizador del concurso Koki Kimura en alusión al terremoto y tsunami que causaron más de 18 500 muertos en el nordeste de Japón en marzo de ese año.

Las modelos llevaban puesto una especie de vestido de ceremonia para ocultar la piel, el método más empleado, por pudor, para vestir el cuerpo cuando la familia está presente. Los especialistas les ponían las prendas por debajo de ese vestido, que luego retiraban para que se viera el resultado final.

El trabajo de los nokanshi equivale en parte al de las pompas fúnebres en Occidente, pero en el archipiélago el embalsamamiento es poco habitual.

Takahashi ganó el concurso frente a otros cinco especialistas. Entró en la profesión hace tres años, tras la muerte de un familiar arreglado por un nokanshi. "La cara de mi pariente se volvió serena", explicó a la AFP. También influyó -dice- la película 'Despedidas'. "Me siento muy feliz -reconoce la mujer- cuando los familiares del difunto me dicen que están agradecido por lo que hice".

También se organizó un concurso de "monjes budistas guapos", acicalados con telas doradas, violetas o negras. El objetivo: hacer que las familias no dejen de lado la tradición de sermones fúnebres, lecturas de sutras y cánticos.

"El número de fallecimientos alcanzará un punto álgido en Japón en 2040 pero muchos ancianos optan por dejar de usar el sepulcro de sus antepasados", declaró Mayumi Tominaga, portavoz de la exposición.

Lo ganó un monje de la isla de Hokaido (norte), Shouyo Takiyoshi, con canciones melancólicas. Otro eligió el kárate para sorprender a un centenar de espectadores rompiendo con la mano una pila de 10 tejas. "¡Ha!", gritó durante el estruendo. Luego se hizo la calma: "Siento haberos asustado". 

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