24 de January de 2014 00:02

Los cirujanos temen por las operaciones complejas

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Exponerse a radiación continua es solo uno de los riesgos de ser cirujano en el área de Hemodinamia. En este servicio del hospital público Abel Gilbert Pontón se realiza uno de los procedimientos quirúrgicos de más alta complejidad médica: ­cirugías endovasculares.

Sus cuatro especialistas navegan dentro de milimétricas arterias y venas, con catéteres extremadamente finos para tratar aneurismas cerebrales, infartos al miocardio, obstrucciones arteriales o isquemias, disecciones de la aorta e incluso hemorragias severas.

"Este procedimiento no se compara con una apendicectomía, con una colecistectomía, que es la extracción de la vesícula; ni siquiera con un baipás arterial. Tenemos que trabajar con catéteres de menos de 1 milímetro, atravesar arterias. En casos de cateterismos coronarios hay que ayudar a recuperar la circulación sanguínea, todo con el corazón en movimiento", explica el especialista Carlos Soledispa Suárez.

Él es líder del Área de Hemodinamia, Angiografía e Intervencionismo Endovascular de este hospital del suburbio guayaquileño. Tiene 35 años y casi la mitad de su vida la ha dedicado a su formación académica: egresó de médico de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador en Quito, se especializó en Terapia Intensiva en Alemania, luego en Cardiología e Intervencionismo Endovascular en Argentina y el año pasado se actualizó en estos procedimientos en Japón.

Regresó al país en el 2013, en medio del debate de la mala práctica profesional en el Código Orgánico Integral Penal. Para él, la pena de prisión por muerte del paciente por "acciones peligrosas, innecesarias o ilegítimas" es ambigua.

En muchos países en donde he estado, estos casos se tratan en el Código Civil no en el Penal. Como profesionales, claro que tenemos responsabilidades, pero como ciudadanos no como un criminal. Esa es la diferencia".

Una robusta pared separa la sala donde labora del quirófano. Detrás de un ventanal, el doctor Soledispa sigue en directo un estudio angiográfico a una mujer de 68 años con pie diabético. Está despierta, atenta a los movimientos del cirujano Armando Buchelli.

El médico utiliza un sólido mandil del plomo para protegerse, en parte, de los rayos X que arroja el angiógrafo para proyectar la arteria femoral de su paciente en dos monitores.

A diario realizan al menos dos intervenciones, que pueden durar de 30 minutos a dos horas. Todos son casos de enfermedades crónicas sumamente complejas. Por eso, como respaldo, pacientes y familiares firman un consentimiento informado antes de ir al quirófano.

Soledispa aclara que todo procedimiento tiene riesgos. Pero con este tipo de pacientes es aún más delicado: pueden existir arterias rotas, hemorragias, hematomas, arritmias. Incluso la sustancia yodada que usan para teñir las arterias podría causar una crisis alérgica severa y la muerte.

Esto es algo impredecible pese a pruebas alérgicas previas porque, según el médico, cada sistema inmunitario reacciona diferente.

Tras culminar su intervención, su colega Buchelli cuelga su mandil del plomo. Para este especialista, el artículo 146 del COIP no aterriza en la realidad de los casos de complejidad médica. "Los familiares muchas veces no comprenden que son pacientes con enfermedades concomitantes".

Desde abril del 2013 este servicio ha reportado 343 procedimientos endovasculares.

En contexto. Las primeras protestas por el Código Integral Penal comenzaron el año pasado, precisamente en el Hospital Pablo Arturo Suárez. Esa manifestación se extendió por el país y luego incluso hubo plantones en la noche. El pedido era que no pasara la nueva normativa.

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