5 de octubre de 2016 00:00

Diego Melo vive a bordo de una obra circense, en Macao

Diego Melo (izquierda), durante el espectáculo con el cual se está presentando en Macao, desde hace un par de años.

Diego Melo (izquierda), durante el espectáculo con el cual se está presentando en Macao, desde hace un par de años. Foto: Archivo Particular

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Fernando Criollo
Redactor (I)

Luego de casi dos años, Diego Melo ha aprendido a defenderse con el cantonés. Esa es la lengua oficial de Macao, en la costa sur de China, donde este atleta ecuatoriano reside como parte del elenco de ‘House of Dancing Water’, un espectáculo circense creado por el director teatral Franco Dragone.

Conocido como ‘Las Vegas de la China’, Macao alberga desde hace seis años al segundo show acuático creado por uno de los excolaboradores de Cirque du Soleil y reconocido director de obras como ‘Mystere’, ‘Alegría’, ‘O’ o ‘La Nouba’.

Inspirada en la historia cultural y artística de China, la historia de ‘The House of Dancing Water’ comienza en la costa de Coloane, donde un pescador que disfruta de su viaje se encuentra con un terrible torbellino que lo transporta a un mundo lleno de leyendas. En ese mundo de fantasía, el pescador será parte de una serie de extraordinarias aventuras marinas.

Melo es parte de un elenco de alrededor de 90 artistas entre bailarines, acróbatas, buzos y actores que ofrecen dos funciones diarias de una hora y media, de jueves a lunes. Rutina que se complementa con entrenamientos físicos y acrobáticos, desarrollo de escenas y ensayos generales. Pese a las exigencias, para Melo la obra se ha convertido, más que en un trabajo, en una verdadera pasión por el arte.

Desde que tenía unos ocho años, la vida de Melo giraba en torno a la gimnasia olímpica, actividad con la que llegó a ser seleccionado por Pichincha, Guayas e incluso lo llevó a representar al Ecuador en varios torneos internacionales.

A sus 36 años, su dedicación y su pasión por el deporte lo han llevado a actuar frente a cientos de personas al otro lado del mundo bajo la carpa del City of Dreams, donde Dragone ha montado su propio número circense.

Pero este no sería su primer encuentro con el mundo del espectáculo, en Ecuador trabajó una temporada en el programa infantil ‘El rincón de los bajitos’. A sus 18 años se fue a estudiar Comunicación en Italia y luego se mudó a España, donde seguía trabajando en algunos cortos y series para la televisión.

Su encuentro con el mundo del circo sucedió en Milán cuando fue espectador de ‘Saltimbanco’, obra dirigida por Dragone. Tras esa experiencia decidió aplicar al Cirque du Soleil y cuando se presentó a la audición, fue escogido junto a otras dos personas, de entre un grupo de 60 aspirantes que optaban por dos vacantes.

“La audición es como una competencia. Se presenta una rutina, luego se hace un pase libre y una prueba de resistencia”, recuerda el atleta que fue contratado como ‘back up’ o reemplazo de uno de los personajes de ‘Quidam’, también dirigida por Dragone.

Con la experiencia adquirida durante esa etapa, luego fue convocado al equipo de ‘House of Dancing Waters’. Aunque Melo asegura que antes de eso no había saltado más allá del borde de la piscina, desde que se integró al equipo ha desarrollado otras habilidades y ahora trabaja en el perfeccionamiento de saltos ornamentales sobre el agua a 10 metros de altura.

En la aventura marina, que además explora el principio de las siete emociones, una idea derivada de la obra filosófica de Confucio, Melo se transforma en uno de los guardias de la princesa que debe ser rescatada del encierro impuesto por su malvada madrastra.

Para Melo, el éxito de obras como ‘The House of Dancing Water’ se basa en un bien afinado trabajo en equipo. Es por eso que los artistas de la compañía se han convertido en una nueva familia, que incluso le ayudan a sobrellevar el sacrificio de hacer un trabajo que ama lejos de su gente cercana.

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