Los chakareros se guían de la luna y los astros para el agro

Victoria Cajilema practica la agricultura andina. Usa el abono orgánico para sembra

Victoria Cajilema practica la agricultura andina. Usa el abono orgánico para sembrar. Foto: Glenda Giacometti/El Comercio

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Modesto Moreta
Coordinador 
(F-Contenido Intercultural)
26 de febrero de 2016 00:00

En el cultivo no aplican fertilizantes artificiales. Su agricultura se basa en la utilización de abonos orgánicos elaborados con estiércol de vacas y de cuyes que crían en pequeños corrales y jaulas construidos con madera.

Preparan brebajes a base de hierbas amargas para combatir las plagas y realizan la siembra en fechas relacionadas con el calendario indígena y con la ubicación en los astros.

Esas técnicas ancestrales andinas las mantiene vigentes Victoria Cajilema, en la comunidad El Shuyo, de la parroquia Yaruquíes, en Riobamba. La mujer, de 55 años, trabaja hace una década en la recuperación de variedades de papas ancestrales, ocas, mashua, quinua, cebada y otros productos que siembra en una parcela de 2 000 metros cuadrados.

Cuando sus vecinos requieren de algún consejo, ella gustosa se presta a transmitir sus conocimientos, además de su propia experiencia. Cajilema es una de las 45 chakareras que trabajan en la recuperación de la agricultura andina en las comunidades de Guamote, Colta, Riobamba, Guano y otros cantones de Chimborazo.

Siempre viste con el traje típico de Guamote, compuesto por un anaco azul, blusa blanca, reboso rojo y un sombrero negro. Cuenta que no está dedicada al monocultivo, sino que en una sola siembra pueda cosechar diversos productos para la alimentación y la comercialización en los mercados locales.

Según ella, una helada podría acabar con el maíz o las habas, pero no todo el cultivo se perdería, porque podrá cosechar ocas, quinua o tener la hierba para alimentar a los animales. “Eso no ocurre con el monocultivo, porque si hay una helada se pierde todo, mientras que con esta técnica se puede cosechar algo”.

El martes pasado, Cajilema -con el apoyo de otros cuatro chakareros- cosechó papas. Los tubérculos estaban pequeños y algunos picados, porque no están fumigadas. Por eso las legumbres, frutas y hortalizas son buenas para la salud, porque no tienen químicos.

Le acompaña Julián Pucha, otro de los chakareros. Dice que la gente aún no aplica las fechas exactas para realizar las podas, siembra, cosecha y otras actividades agrícolas. “Los chakareros nos guiamos por la posición y el tamaño de la luna. Además, otra clave es el trinar de las aves migratorias que llegan en fechas establecidas”.

En el momento están identificados 45 chacareros que trabajan en sus huertos, donde a más de producir sin químicos están dedicados a la recuperación de semillas de las ocas, mashua, y más de 200 variedades de papas nativas.

“El objetivo es aplicar los conocimientos de nuestros abuelos y taitas. Ellos no usaban los químicos para producir, por eso vivían más tiempo. El suelo no estaba contaminado y eso es lo que tratamos de que la gente nos imite. Les enseñamos todo, no hay secretos”, cuenta convencido.

Siguiendo la vía Riobamba-Cuenca se levanta la comunidad de Chipo, en el cantón Guamote. Luis Asnalema, de 31 años, es otro de los productores orgánicos. Domina las técnicas ancestrales de la producción andina. Trabaja en la recuperación del suelo de su chakra. Para eso utiliza el abono orgánico.

Ahora plantó plantas frutales con la idea de experimentar las condiciones climáticas que se desarrollan. Para él, ese es el trabajo del chakarero, ir experimentando, investigando y usando la yunta para guachar el suelo.

A pocos kilómetros de allí está la comunidad Guarguallá. Manuel Tenemaza, uno de los más experimentados chakareros, produce legumbres, hortalizas y hierbas aromáticas como el toronjil, manzanilla, cedrón y otras. Menciona que siempre los cultivos deben tener estas plantas porque evitan que se desarrollen plagas.

Esta práctica la comenzó hace más de 50 años. “Comemos sano en la familia y lo que nos sobra vendemos en los mercados de Riobamba. La gente sabe que son orgánicos y nos compra”, comenta.

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