17 de abril de 2018 00:00

El cerro Teligote es sagrado para el pueblo Salasaka

Los indígenas recolectan de la montaña plantas medicinales y flores silvestres para sus rituales andinos.Foto: Fabián Maisanche/ EL COMERCIO.

Los indígenas recolectan de la montaña plantas medicinales y flores silvestres para sus rituales andinos.Foto: Fabián Maisanche/ EL COMERCIO.

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Fabián Maisanche
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

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El cerro Teligote es considerado sagrado para el pueblo Salasaka, asentado al ingreso del cantón Pelileo. Un grupo de docentes y estudiantes de la Facultad de Alimentos de la Universidad Técnica de Ambato (UTA) realiza un estudio sobre la flora y la fauna de esta elevación montañosa.

Algunas de las 160 plantas identificadas en el bosque eran utilizadas por los sabios y parteras de la comunidad para aliviar el dolor o curar alguna enfermedad.

El biólogo Walter Simbaña explica que la utilización de algunas plantas se está perdiendo por parte de los jóvenes de la comunidad. “Las hojas, raíces y otras partes de las plantas eran utilizados para hacer brebajes para el resfriado o preparar los alimentos. Nosotros queremos dejar un legado para los jóvenes de la comunidad y que puedan utilizarlo en el futuro”, asegura Simbaña.

Este estudio en el cerro Teligote es financiado por esta institución de educación superior, por un valor de USD 40 000, desde el 2016.

Dos docentes y 80 estudiantes del primer año son los encargados de viajar a la zona para la identificación de las plantas en las 407 hectáreas.

“Estamos aplicando métodos científicos en la identificación de las plantas. Quiero ser un biólogo y esta actividad es parte de las actividades estudiantiles”, asegura el estudiante Fabricio Bayas.

El investigador de la UTA explica que las plantas del pumamaqui (Oreopanax sp), higuerilla (Ricinus communis), moradilla (Glandularia gooddingii) y otras especies son utilizadas para crear los pigmentos de colores naturales.

El líquido que se extrae de las mismas sirve para teñir las prendas que son elaboradas por las mujeres de la parroquia. “Algunas hojas o tallos ingresan a un proceso químico natural para lograr el tinte. Los indígenas los recolectan una vez al año o cada seis meses, dependiendo de su necesidad”, indica Simbaña.

En esta elevación, las mujeres de la nacionalidad también buscan raíces como la cabuya blanca y verde, el sigse, plantas medicinales y flores silvestres para el ritual de purificación del Mushuk Nina o fuego nuevo. Esta actividad se realiza en septiembre y un día antes de que los pobladores madruguen para el ritual se hace la recolección.

“Para ingresar al bosque se debe hacer una pequeña ceremonia pidiendo permiso a la Pacha Mama (Madre tierra). Los taitas contaban que si no se hace este pedido al cerro te hace perder por varios días”, indica Simbaña.
Antes de iniciar los rituales se ubica una especie de alfombra en el suelo donde se colocan las plantas medicinales.

Virginia Masaquiza, yachak del pueblo Salasaka, es una las encargadas de frotar las plantas que se recolectan en el cerro en el cuerpo de los indígenas de la comunidad. Para ella, ese método sirve para limpiar las malas energías y para que, tras esa purificación, el pueblo reciba al nuevo año andino.

“El cerro es considerado sagrado para los habitantes de la parroquia. Nuestra montaña también nos brinda el agua que necesitamos para todo”, asegura Masaquiza.

Para llegar al bosque donde está el Teligote hay que tomar un camino (durante 30 minutos) hasta el ingreso de la comunidad, y luego tomar otra vía con señalética -20 minutos adicionales- hasta el ingreso de los senderos.

Martha Chango, integrante de la Comisión de Cultura del Concejo Cantonal de Pelileo, recuerda que los chaquiñanes que atraviesan el bosque andino fueron trazados por los mismos indígenas.

Este mirador natural también es un destino turístico. Desde allí, los visitantes tienen una vista panorámica de los cantones Quero, Cevallos, Tisaleo, una parte de Ambato, Pelileo y Patate. Con suerte, se pueden ver también volcanes y la carretera que conecta Pelileo con Baños de Agua Santa.

Otra de las actividades que se ofertan son las cabalgatas o las caminatas ecológicas para ver aves y animales que habitan en el bosque.

En esta zona permanecen ocho cerámicas pertenecientes a las culturas Panzaleo y Puruhá, que cuidan los pobladores. Los cuencos cuentan con un registro del Instituto Nacional de Patrimonio.

Mauricio Ramos, presidente de la comunidad de Teligote, cuenta que las vasijas fueron encontradas cuando un grupo de trabajadores del Municipio de Pelileo excavaban en la zona. “Esperamos encontrar otros, para hacer un museo”, asegura Ramos.

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