23 de junio de 2017 11:36

La apnea del sueño que mató a Carrie Fisher es más común de lo que se imagina

La actriz Carrie Fisher murió, entre otras causas, por apnea de sueño. El trastorno puede empeorar si la persona consume además sustancias estupefacientes, como fue el caso de Fisher. Foto: AFP.

La actriz Carrie Fisher murió, entre otras causas, por apnea de sueño. El trastorno puede empeorar si la persona consume además sustancias estupefacientes, como fue el caso de Fisher. Foto: AFP.

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Paola Gavilanes

Ecuador carece de estudios específicos relacionados con la apnea del sueño, sin embargo, el neurólogo Jorge Pesantez Zurita aseguró que a nivel mundial el 4% de hombres y el 2% de mujeres de entre 30 y 65 años se ven afectados.

Se trata de un trastorno común en el que la persona que lo sufre hace una o más pausas en la respiración o tiene respiraciones superficiales durante el sueño. Aumenta el riesgo de muerte, tal como le ocurrió a Carrie Fisher, quien interpretó a la princesa Leia en ‘Star Wars’.

Las pausas pueden durar desde unos pocos segundos hasta varios minutos. En los casos más severos se repiten hasta más 30 veces por hora. Por lo general, la respiración vuelve a la normalidad a través de micro despertares, producto de la hipoxemia, que es una disminución anormal de la presión parcial de oxígeno en la sangre arterial.

Son mecanismos de defensa del cuerpo, según el especialista, pero que a la larga producen otro tipo de problemas como somnolencia, cambios de humor, ausencia de un sueño reparador. En la lista de síntomas de la apnea del sueño también están: ronquidos, cansancio, falta de atención, bajo rendimiento cognitivo y laboral.

El especialista añadió que las apneas integran la lista de trastornos respiratorios del sueño. Van desde el ronquido primario hasta las apneas de diferentes severidades. Esta últimas se dividen en apnea central y apnea obstructiva del sueño, que es la más frecuente.

Se produce por la obstrucción del paso del aire durante el sueño en múltiples segmentos de la vía respiratoria superior. Ocurre por una presión estructural y por factores anatómicos: exceso de grasa en el cuello, cuello corto, obesidad, sobrepeso, alteraciones de la estructura maxilofacial. También se presenta por enfermedades asociadas: trastornos hormonales, metabólicos.

La apnea del sueño es tratable. Las medidas se toman después de una evaluación multidisciplinaria. Para determinar su severidad el paciente es sometido a una polisomnografía, que consiste en el registro de la actividad cerebral, de la respiración, del ritmo cardiaco, de la actividad muscular y de los niveles de oxígeno en la sangre mientras se duerme. Es una prueba indicada para el estudio de distintos trastornos de sueño y se realiza durante la noche.

De acuerdo con Pesantes, la severidad de la apnea del sueño se evalúa por dos criterios: número de apneas y por la baja de oxígeno durante esos episodios. El problema es severo cuando las apneas se repiten más de 30 veces en el transcurso de una hora y cuando el oxígeno baja del 75%.

El diagnóstico es importante porque esa baja de oxigeno produce una respuesta cardíaca: el corazón late más lento; y se produce un estímulo del sistema simpático: libera adrenalina y esa a su vez genera hipertensión, períodos de taquicardia, sudoración excesiva. La hipertensión, por ejemplo, podría generar derrames cerebrales.

El especialista contó también que el trastorno se vuelve más peligroso cuando el paciente que lo padece ingiere sustancias psicotrópicas y estupefacientes, ya que aquello merma la reacción defensiva del cuerpo.

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