4 de julio de 2017 00:00

Catálogo reúne relatos sobre la migración manabita a la ciudad

James Navarrete junto a la escritora Solange Rodríguez (izq.) y la narradora oral Ángela Arboleda, parte del proyecto.

James Navarrete junto a la escritora Solange Rodríguez (izq.) y la narradora oral Ángela Arboleda, parte del proyecto. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Alexander García
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

William Piña Maldonado, de 17 años, cuenta en su relato familiar la participación de su bisabuelo y abuelo en la fundación del recinto Agualán, de la parroquia Pedro Pablo Gómez, en Jipijapa (provincia de Manabí). Es un pueblo que con el tiempo se fue quedando sin habitantes.

La historia recorre el paso de la familia por Puerto López, la historia afectiva de las personas mayores, hasta el reasentamiento de los Piña en un solar de invasión a la orilla del Estero Salado, en el suburbio oeste de Guayaquil.

“La nueva generación se dio cuenta que las tierras (de Agualán) no les estaban resultando provechosas y decidieron buscar nuevos caminos”, dice William. Los montuvios manabitas pasaron de sembrar café y maíz, de criar gallinas y cerdos, a trabajar incluso como betuneros de zapatos en los parques del centro de la urbe porteña. “Se sufría, pero había que seguir adelante (…) La vida es como una cometa, porque para alzar el vuelo hay que tener todo el viento en contra”, agrega el adolescente.

La narración de Piña Maldonado y las fotos que hizo de su entorno y el de su familia hacen parte del proyecto denominado ¿Por qué te viniste, abuelito?, una mirada desde la adolescencia a los procesos de migración interna.

Los trabajos son recogidos en una muestra fotográfica y en un catálogo con fotos y relatos a manera de una memoria impresa. Son nueve los jóvenes narradores que reconstruyeron las historias de sus familias y del viaje desde el campo a la ciudad.

El proyecto del fotógrafo Amaury Martínez resultó ganador de los fondos concursables 2017 que impulsó el Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador. La exhibición recorrió la semana pasada escenarios de Guayaquil y Portoviejo, donde se distribuyó de forma gratuita una memoria impresa de este proyecto.

Los textos y fotografías registran los lugares de origen de las familias, testimonios de viaje y los barrios donde hoy están asentados después de migrar desde diversos puntos de Manabí a Guayaquil.

Los jóvenes son parte de un grupo conocido como La Sub 16 del Cuento, beneficiarios de la Beca de formación de narradores orales infanto-juveniles de la Corporación Cultural Imaginario.

Los creadores recibieron talleres de b con Martínez; de escritura creativa con la guayaquileña Solange Rodríguez, y de archivo y memoria histórica con el profesor Carlos Terán. “Estos jóvenes cuenteros provienen de familias manabitas y por coincidencia la mayoría llegó a Bastión Popular, al norte de la ciudad. Entonces nos propusimos hacer con ellos un ejercicio de memoria y registro, documentar estas raíces”, dijo el fotógrafo mentalizador del proyecto.

Milena Baque Sánchez dice que sus abuelos Wilson y Rosa viven hace mucho en la ciudad, pero conservan costumbres del campo manabita como comer arroz, desayunar, tomar mucho café, hacer la última comida hasta las 17:30, acostarse temprano, además de “hablar fuerte y mucho”.

James ‘Yen’ Navarrete Reyes, de 16 años, otro de los adolescentes que participó en el proyecto, contó que para su trabajo tuvo que viajar al recinto San Lorenzo, de Jipijapa, una hora y media caminando, pues la vía estaba destruida. El viaje le proporcionó su primera foto con sus abuelos maternos.

Desde hace cinco años, Navarrete cuenta historias como narrador oral de la corporación Imaginario. “Era muy introvertido, ahora soy más abierto. Expreso lo que siento narrando, hay que poner cuerpo, alma y voz en los espectáculos. (…) La cuentería es una forma de liberarme, me gusta ver la cara de felicidad, las risas de la gente, eso te inspira a seguir contando”, dice.

Entre los participantes también están Jesús López Otero, Melany y Melina Fuentes Giler, Thais Baque, Joselyn Navarrete Chiquito, y Luisa Flores Maldonado. Para Ángela Arboleda, narradora oral y directora de la Corporación Cultural Imaginario, este ejercicio memoria y registro documental busca que los jóvenes fortalezcan sus raíces, conociendo las historias de fortaleza de quienes les antecedieron.

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