31 de marzo de 2016 11:59

Las mascotas son un aliado para terapias de autismo

Niños autistas de la fundación Ethieban trabajan con perros adiestrados de la Policía Metropolitana en el Parque Metropolitano del Sur. Foto: Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO.

Niños autistas de la fundación Ethieban trabajan con perros adiestrados de la Policía Metropolitana en el Parque Metropolitano del Sur. Foto: Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO.

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Gabriela Castellanos
Redactora (I)

Las mascotas tienen la capacidad de crear vínculos eternos con los niños. En el caso de pequeños que sufren autismo, esta conexión puede ser aún más fuerte al punto de convertirse en su puerta al mundo exterior. La forma en la que se conectan con los seres humanos va más allá de las palabras y comprende un lenguaje diferente, casi incomprensible para el resto de personas.

Según la psicóloga Carmen Carrera, los niños autistas pueden "conocer el mundo a través de sus animales". Además reconoce que son una gran compañía que ayuda a que los menores no se sientan aislados.

La Policía Metropolitana de Quito ofrece a la comunidad el servicio de canoterapia desde hace un año y medio. Entre los beneficiarios están escuelas y centros para niños con algún tipo de discapacidad. El Centro Educativo Etievan participa cada dos semanas con 30 niños autistas.

Tais es una de ellos. Tiene 10 años y fue diagnosticada con un trastorno del espectro autista y parálisis cerebral cuando tenía dos años. Desde que empezó a hacer canoterapia, su madre Mercedes Velásquez ha notado un avance importante en su desarrollo.

Jay es un can de raza labrador retriever que ayuda a los niños del instituto Ethieban. Foto: Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO.

Jay es un can de raza labrador retriever que ayuda a los niños del instituto Ethieban. Foto: Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO.

"Está aprendiendo a leer y escribe; ahora ya duerme sola y antes no podía", explica la madre. El objetivo de las terapias con animales es ayudarles a los niños a ser más independientes mediante el trabajo motriz y de comunicación.

John Yáñez, Policía Metropolitano, es parte de estas actividades. Junto a Jay, un labrador retriever, ayudan a los niños del instituto a relacionarse con los animales, controlar a las mascotas y desenvolverse sin la ayuda de sus padres. "Buscamos insertarlos a la sociedad", asegura.

"Pueden ayudar a que empiecen a hablar", agrega Carrera. Su motivación es hacer que su mascota haga algo y le podrán indicar que se siente o simplemente que diga "no" cuando se sienta amenazado.

El proyecto Chiquito (Canoterapia e Hipoterapia Quito) trabaja con perros de la Unidad Canina de la Institución. Las terapias son gratuitas y se organizan en coordinación con la Policía Metropolitana.

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