3 de February de 2014 00:02

El cáncer les dio una nueva oportunidad para compartir

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Transcurrieron más de ocho meses para ser atendido. Los exámenes y las tomografías llegaron tarde. Ocurrió cuando el tumor, en el lado derecho de su cerebro, le causó estrabismo y el cáncer se había irrigado a las glándulas salivales. Darwin Jiménez no se deja vencer, hace poco más de un mes lo desahuciaron tras conocer que la enfermedad avanzó en dos años hasta la columna vertebral.

Empezó, de pronto, con fuertes dolores de cabeza que ya no se aliviaban con medicinas. Un día se mareó y perdió el conocimiento. Cuando despertó ya no veía con su ojo derecho y se enteró de su patología.

Recuerda los buenos momentos de su vida en el Coca (Orellana), en donde nació hace 28 años, y en Quito, donde vive. Hace seis ingresó a la Universidad Central para estudiar Ingeniería en Finanzas, solo avanzó hasta tercer semestre. Quería ser cajero de banco, por su habilidad con los números.

Él mismo se financió la universidad luego de trabajar en una ferretería por 11 años. Su abuela, con quien creció se sentía muy orgullosa de él.

En un sillón de la Fundación Jóvenes contra el Cáncer, en el norte de la capital, deja ver en su mano izquierda un tatuaje japonés que se realizó de adolescente. “Representa el amor y el triunfo; el triunfo ya lo tengo…”, dice aunque en voz baja porque la enfermedad, a la que ve como oportunidad de vida, afectó sus cuerdas bucales.

La gente que padece cáncer es guerrera. Así los describe Gustavo Dávila, presidente de la Fundación, quien hace años perdió a su hijo por esta enfermedad y decidió emprender campañas de solidaridad.

Según la Sociedad de Lucha contra el Cáncer (Solca), 6 de cada 100 muertes en 1980 eran por cáncer. En el 2010 se empezaron a registrarse 16 por cada 100. Mañana se celebrará el Día Mundial contra el Cáncer, que es una jornada de lucha.

Según el oncólogo Milton Puertas, cuando el cáncer no es diagnosticado a tiempo es difícil que la persona sobreviva, causa metástasis y solo queda por descifrar cuánto tiempo más le queda para sugerirle al paciente que vaya a su casa y permanezca con la familia.

Darwin sabe que dentro de seis meses talvez ya no esté con su familia. “Cuando nos enteramos (con la familia) fue como un balde de agua fría”, relata Johanna Delay, su cuñada y madre de Naomy, una pequeña de año y medio que es la luz de los ojos de Darwin. Con ella pasa casi todos los días, en La Planada, donde reside junto a su hermano Gustavo. “Él es muy bueno, responsable, noble, no entendemos por qué”, cuestiona Johanna.

La misma pregunta se hace Hortensia Simbaña, madre de Marisol Cadena, una joven de 20 años que desde hace dos tiene cáncer en la pelvis.

Tuvo una recaída hace una semana por los dolores que le causa en la parte baja del vientre, pero aún así no deja de entretenerse haciendo alfombras.

7 000 nuevos cuadros de cáncer se conocen cada año en Quito. De estos, el 50% es de personas que residen en la capital, la otra mitad pertenece a personas que llegan de provincias para realizarse tratamientos, según datos de Solca.

Diariamente a Marisol le suministran morfina (analgésico para aliviar el dolor), pero decidió estar animada, mirar series y novelas. La música cristiana está entre su repertorio. “Me calma cuando me pongo triste, sé que pronto me iré pero me gustaría irme con alegría”.

Poco antes de terminar el bachillerato empezó a sentirse mal, una fuerte anemia provocada por sangrados la debilitó.

Los médicos encontraron un tumor y hace cuatro meses se quedó en casa junto con sus sobrinos. No quiere visitar más hospitales. Era buena estudiante y soñaba con ser administradora de empresas y formar una familia. Su gato Alfonso la alegra, sube a la cama donde ella tiene una funda con lanas para tejer las alfombras y juega.

Sonríe al pensar en su vida, en sus amigas y en el tiempo que le queda. “El primer día, cuando me enteré me puse mal. Pero hoy siento paz, tranquilidad y trato de dar y recibir el amor de mis hermanos y de mis padres”. Dávila considera que los guerreros se dan fuerza, pero es vital el apoyo de la familia.

La abuela de Darwin falleció hace cuatro años. Él da gracias a Dios porque no presenció el curso de su enfermedad, pero está seguro que si ella viviera también hubiera sentido orgullo de su fortaleza.

Tome en cuenta

La información cuando se detecta el cáncer es primordial. Muchos pacientes en esta etapa no acudieron tempranamente a fundaciones donde pueden darles una guía y ayudarles a financiar los exámenes.

En Quito hay fundaciones como Jóvenes contra el Cáncer, Asonic, Asion, Solca, Poly Ugarte, Fundecáncer. En estos sitios se puede obtener ayuda para conseguir atención médica, recibir apoyo para costear exámenes, recibir quimio y radioterapias y también hospedaje.

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