8 de diciembre de 2014 12:02

Las negociaciones por un preacuerdo frente al cambio climático entran en su etapa final

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Ana María Carvajal

Luego del receso en las reuniones durante este domingo 7 de diciembre del 2014, la Conferencia de las Partes Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP 20, entra en una etapa decisiva.

Los diálogos entre delegados de los países y los observadores, que incluyen a investigadores, científicos, representantes de organizaciones ecológicas, etc., arrojaron datos interesantes sobre las metas a futuro en cuanto a acciones de mitigación, adaptación, financiamiento para proyectos, compromisos por países, etc.

Ana Toni, Chair Greenpeace International Brasil, se reunió con una veintena de periodistas en un taller sobre los retos del periodismo de América Latina en cuanto a cambio climático y agendas ambientales.

Durante su ponencia habló sobre el poder multilateral de la convención. Considera que se trata de una de las más importantes, porque en el cambio climático es un tema prioritario en la economía mundial.

Ahora, los países se enfocan en una economía de bajo carbono, pero Toni se pregunta qué cambiará en términos de equidad, no solamente entre países industrializados y en vías de desarrollo, si no fronteras adentro.

Para ella, el reto de los 194 países que participan en la convención y que durante esta semana discutirán las bases para el acuerdo que reemplazará al de Kioto, y que se espera conseguir en París, en la COP 21, es definir el escenario para un mundo competitivo, globalizado y de bajo carbono.

La definición será, en este caso, quién lo lidera, tomando en cuenta que los gobiernos no han logrado acuerdos sustanciales que frenen el cambio climático, la sociedad civil está muy dividida y la empresa privada tiene una injerencia limitada.

En convenciones como esta, dijo Toni, se juegan muchos intereses económicos y es importante fijarse en ellos. Considera que los ambientalistas, incluida ella, han fallado porque no han logrado traducir su discurso y llegar a las personas.

Recalcó que América Latina tiene a la mano bosques, sol, agua y recursos que son el escenario ideal para una política de bajo carbono. Pero le preocupa que, aunque todo el potencial está al alcance, la voluntad de los gobernantes no se dirija a ella.

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