6 de abril de 2017 00:00

Byron Andi talla la fauna del Yasuní en balsa

Byron Andi es un artesano de la comunidad kichwa Añangu. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Byron Andi es un artesano de la comunidad kichwa Añangu. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Ana Cristina Alvarado
Redactora (I)
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El Napo Cultural Center es un proyecto turístico creado hace cuatro años por la comunidad kichwa Añangu. Entre los objetivos del emprendimiento está rescatar las tradiciones y las expresiones culturales de este pueblo amazónico.

La cerámica y la bisutería con semillas del bosque amazónico son las artesanías más conocidas de los kichwas de la Amazonía gracias a la difusión de centros culturales y a las organizaciones de mujeres que se dedican a perpetuar estos quehaceres.

Las esculturas en balsa son nuevas expresiones de esta cultura, pues a los materiales tradicionales se le suman accesorios para esculpir y productos profesionales para pintar y sellar la madera.

El uso de la balsa en sí no es nuevo. De hecho, es uno de los materiales más presentes en las comunidades ribereñas de la Amazonía. Al ser una madera de gran ligereza, y por lo tanto capaz de flotar, era usada para la construcción de muelles y embarcaciones, además de diversos usos en la cotidianidad de estos grupos.

En la actualidad, la balsa se destaca en las esculturas de Byron Andi. El artesano se dedica por más de 15 años a tallar en este material. “No seguí ningún curso. Aprendí observando”, asegura.

Cuenta que su talento le llevó a vender sus productos en ciudades como el Puyo. Sin embargo, regresó a Añangu —territorio comunitario ubicado dentro del Parque Nacional Yasuní— pues en su lugar natal tenía la posibilidad de vender sus artesanías a los pasajeros del Napo Cultural Center y del Napo Wildlife Center.

Desde hace tres años tiene un puesto junto a las artesanías de la Asociación de Mujeres de Añangu. Allí expone esculturas de aves de la zona como el búho penachudo, el trogón amazónico, el nictibio o el martín pescador.

Mientras los turistas miran y compran sus productos, Andi sigue con su labor: lija, pinta o les da los toques finales.

El trabajo inicia a las orillas del río Napo o en sus islas. Allí está la balsa preferida por Andi. “Cuando crece de forma natural y bajo sombra es más suave y liviana. Así es más fácil para tallar y también para transportar”, explica.

La balsa también crece en las chacras, pero esta no tiene las características ideales para ser convertida en artesanía.

Una vez obtenido el material principal, Andi define la dimensión de la escultura y le da forma a la madera. Al ser nativo del Yasuní, conoce bien a las aves, sus formas, sus colores y proporciones. “Trato de que sea lo más parecido posible”, expresa el artista. Para ello, mezcla los colores hasta obtener la tonalidad deseada y trabaja pacientemente en los detalles con diferentes pinceles.

“El guacamayo es el de elaboración más rápida, sus colores son fáciles de pintar”, cuenta. Mientras tanto, el nictibio grande, un ave nocturna blanca con jaspeado café y negro, toma el doble de tiempo. “El sombreado se hace a mano y para eso se necesita mucha paciencia”, dice.

Para terminar los productos, se los sella y cubre con resina, de tal manera que la humedad del ambiente o salpicaduras de líquidos no los dañen.

El tiempo de producción también depende del clima de la selva. En la Amazonía, las lluvias son habituales. Esta situación ambiental alarga el tiempo de secado.

Balsa Es un tipo de madera.

Figuras Hay esculturas desde los USD 15 en adelante.

Aretes Esculturas diminutas de aves, por USD 5 el par.

Ubicación En el Napo Cultural Center, en el Parque Nacional Yasuní.

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