10 de June de 2010 00:00

En Bonn se alerta sobre un holocausto climático

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Jaime Plaza.

Si no se toman medidas a tiempo para frenar el cambio climático, más de 1 000 millones de habitantes de Bangladesh y de otros países del sudeste asiático sufrirán daños serios. Quamrul Islam Chowdhury, delegado principal de esa nación, hizo ayer la advertencia.El llamado lo lanzó tras considerar que no hay avances de las negociaciones en la reunión mundial sobre cambio climático. La cita se realiza en el Hotel Maritim de Bonn, Alemania, con alrededor de 4 000 delegados. El representante asiático, cuyo país integra el Grupo 77+China (incluye a Ecuador, para las negociaciones), aseguró que si no se logran concreciones en la Cumbre de Cancún, México, en noviembre, será trágico para los países menos desarrollados. Incluso fue drástico al señalar que el planeta pudiera soportar un incremento de temperatura máximo de un 1 grado centígrado.Pero el embajador brasileño Sergio Serra prefirió ser optimista. Confió en que la reunión de Cancún será un paso adelante y un contraste del fracaso de Copenhague, Dinamarca (2009). No obstante, consideró que en territorio mexicano habrá avances que pudieran conducir a acuerdos reales en la Cumbre de Sudáfrica, del 2011. Incluso confió en que el Protocolo de Kioto tenga continuidad, sin importar si EE.UU. apoya o no este tratado.Entre tanto, Ivo de Boer, secretario ejecutivo saliente de la Conferencia de Cambio Climático de Naciones Unidas, emitió ayer su mensaje final. Conminó a sumar esfuerzos y “no tirar piedras a nuestro propio tejado”. Además, reconoció que Copenhague no estuvo a la altura de las expectativas. “Pero si uno fracasa al principio debe intentarlo una y otra vez. Cancún puede ofrecer una arquitectura para obtener resultados en adaptación, mitigación, transferencia de tecnología, el financiamiento”.Boer dejará la Secretaría en julio y será reemplazado por la costarricense Christina Figueres. Esta, en reconocimiento a su labor durante tres años y 11 meses le hizo un singular obsequio. Le entregó un par de zapatos negros gigantes. Y, según Figueres, simbolizaba las huellas de los pasos que Boer dio en su cargo.Así se cerró ayer el tercer día de negociaciones en Bonn.

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