24 de December de 2010 00:00

3 bolsas de empleo facilitan la contratación

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Redacción Sociedad

Hasta el 2006 encontrar un empleo para personas con discapacidad era complejo. Negativas constantes, discriminación por no cumplir con los requerimientos laborales, actitudes agresivas y poco interés predominaban en las entrevistas de trabajo.Nancy Paladines ha vivido esto cada vez que ha ido en busca de un empleo. Ella tiene una secuela de una Parálisis Cerebral Infantil (PCI), por lo que 25 de sus 40 años ha recibido rehabilitación.

Pero su situación cambió tras la aprobación de la reforma al Código del Trabajo, en diciembre del 2005. El art. 42, numeral 33 obliga a las empresas públicas y privadas, con un mínimo de 25 trabajadores, a que incluyan a personas con discapacidad en su nómina. Desde entonces, las compañías buscan opciones de contratación, que hasta hace 5 años eran esporádicas. Según el Código, hasta el 2010 las compañías deben contratar una cuota del 4%.

Con la nueva norma, Nancy consiguió su primer empleo formal en una institución bancaria y desde agosto del 2009 fue contratada por Telefónica-Movistar, como asistente del área de Responsabilidad Social.

Junto a otras 45 personas con discapacidad trabaja en esta firma española, la cual debió iniciar un proceso de selección diferente para incluir a estos trabajadores.

Se lo hizo a través de las bolsas de empleo, que tenían el primer contacto entre los interesados. En Quito funcionan tres bolsas: ConQuito, Fundación General Ecuatoriana y Servicio de Integración Laboral de las Federaciones Nacionales (SIL). En las tres, el proceso es similar. El aspirante primero deja su carpeta o se registra en sus páginas web, luego acude a una entrevista para ser evaluado y después la empresa interesada lo cita y el personal de Recursos Humanos decide si lo selecciona.

En Telefónica, la selección no fue sencilla ya que pocos tenían estudios superiores o bachillerato mínimo, como requería el perfil.

En el caso de Nancy, sus datos fueron registrados en el SIL. Luego de la entrevista preliminar fue a la firma y la contrataron. Ella tiene estudios de auditoría.

Los enrolados trabajan en 11 áreas. La mayoría tiene discapacidad física. Esto, según Javier Caicedo, asistente de Inserción laboral de ConQuito, se debe a que en un inicio las empresas se enfocaron en contratar personas con este tipo de discapacidad, lo cual ha cambiado en este año.

“Ahora todas las empresas tratan de cumplir la normativa para no ser multadas” (multa mensual equivalente a 10 remuneraciones básicas unificadas) .

En ConQuito, una persona es contratada entre cinco y ocho días, aunque si el postulante no tiene suficiente preparación puede llegar hasta 45 días.

Desde el 2008, estas tres bolsas han colocado a 6 235 personas. En ConQuito hay un lista de 900 en espera y en la Fundación, 150.

En el caso de Pronaca, los técnicos del SIL y de la compañía recorrieron las plantas y centros de operación, para determinar los puestos que podían ser ocupados. Luego de las entrevistas, 267 personas fueron empleadas, también tuvieron dificultad en encontrar personal con estudios superiores. Germania Carrera, de 53 años, quien tiene una prótesis en la cadera, fue contratada para Desarrollo Organizacional.

El Ministerio de Relaciones Laborales no tiene una lista de empresas que ya han cumplido con el 4%, ya que el proceso de control continúa, de forma aleatoria en cada provincia. Como consecuencia de los controles, el Ministerio reportó 17 empresas , el 1 de diciembre, que aún no cumplen con la norma. En el país hay unas 35 000 compañías activas, pero no todas cuentan con un mínimo de 25 personas.

Un reciente estudio de inserción laboral de la Vicepresidencia determinó que de 3 640 empresas privadas a escala nacional, solo 23,5%, cumplió con la inserción: 10 851 personas con discapacidad, lo cual equivale al 2,3% del total de los empleados.

Otra empresa que ha logrado contratar a 199 personas es Banco del Pichincha. Además de los contactos con el Consejo Nacional de Discapacidades (Conadis), la entidad realizó una campaña de reclutamiento, mediante afiches y avisos en sus 284 agencias, según Patricio Álvarez, vicepresidente de Recursos Humanos.

Además, incorporó a trabajadores que por descuido o desconocimiento no habían obtenido el carné del Conadis, único documento que acredita una discapacidad. Para esto promovieron una campaña interna de identificación y carnetización.

También lo hicieron por la página web del banco. Así, Freddy Peralvo, de 21 años, fue aceptado en menos de una semana y ahora trabaja en Recursos Humanos. Gracias a una prótesis, pocos notan su discapacidad visual, pues cuando tenía 2 años un juego pirotécnico afectó a uno de sus ojos.

Igual ocurre con Nancy. Sentada frente al computador de su oficina, en el piso 5 del edificio Movistar, ella despacha oficios. Está contenta, el trato es igualitario.

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