31 de octubre de 2015 00:00

El ‘barefoot’ gana terreno en el país

El correr descalzo o con zapatos minimalistas ayuda a mejorar la técnica del atleta. Por eso, Martín Pérez corre descalzo en sus entrenamientos. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO.

El correr descalzo o con zapatos minimalistas ayuda a mejorar la técnica del atleta. Por eso, Martín Pérez corre descalzo en sus entrenamientos. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO.

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Paola Gavilanes
Redactora (I)

El número de pruebas pedestres aumenta año tras año y con ello se intensifica también la oferta de accesorios deportivos: pantalonetas, medias, camisetas...

El último grito de la moda, precisamente, gira en torno a los zapatos minimalistas que proporcionan la sensación de correr descalzo. Así ensayaban varios atletas hace muchos años atrás; pero, ahora, la práctica retoma importancia tras la publicación de textos. Tales estudios aseguran que correr descalzo ayuda a mejorar la técnica del atleta.

Usualmente, los corredores amateurs asientan primero el talón en lugar de caer con la punta o parte media del pie, como se mueve el pie cuando el atleta está descalzo.

Una buena técnica no asegura un lugar en el podio o una mejor marca, sin embargo, ayuda a prevenir lesiones, que pueden mermar el rendimiento en una prueba oficial.

El ecuatoriano Martín Pérez es uno de esos deportistas que se entrena descalzo para mejorar su técnica y sus tiempos en las competencias oficiales. Él es pupilo de Gonzalo Calisto, actualmente, uno de los mejores corredores de montaña del país.

Desde su experiencia, Pérez asegura que correr sin zapatos le ha permitido desarrollar músculos y articulaciones de su pie que antes no trabajaba al estar protegido con el calzado. “Ahora son más fuertes”.

Por lo general, el zapato para correr posee una planta acolchonada y una estructura rígida, que impide el movimiento natural del pie.

Este atleta siente que se ha beneficiado con ese método y por eso lo incluye en sus entrenamientos. No lo hace todo los días, pero sí con cierta frecuencia. Confiesa que la práctica es demandante y por eso sugiere empezar poco a poco.

Él, en una práctica de 10 kilómetros, recorre al menos dos sin zapatos. Prefiere terrenos cubiertos de césped. Descarta el asfalto, ya que por el sol y la humedad es posible “que se te pele la planta”. Asegura que además ha fortalecido sus tobillos, piernas y pantorrillas y que ha creado un callo en la planta del pie que evita la presencia de ampollas, uno de los motivo por los que decenas de personas abandonan las carreras.

El deportólogo José Reinhart hace eco de esos beneficios, pero aclara que un principiante tiene que empezar con distancias cortas. Sugiere iniciar con 500 metros, después sumar 1 000 metros y así, hasta llegar a los tres o cuatro kilómetros. Aconseja completar los 10 kilómetros utilizando los zapatos minimalistas.

En el mercado hay un sinnúmero de marcas deportivas que ofrecen variedad de zapatos, en tallas y colores, para hombres y mujeres. Asimismo, Reinhart sugiere utilizar un calzado con otra tecnología para recorrer distancias que superen los 10 o 15 kilómetros.

La tendencia de correr sin zapatos o llamada también ‘barefoot running’ se debe ejecutar sobre terrenos suaves, libres de impurezas para evitar lesiones más graves. La playa es un buen lugar, pero Pérez sugiere cuidarse de la inclinación propia del terreno. “Podría generar tendinitis”, contó.

Reinhart, en cambio, pidió entrenar con mesura, pues un exceso también podría generar complicaciones, sobre todo, a nivel de la planta del pie y de las pantorrillas.

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