9 de febrero de 2018 00:00

Una barca de totora, con sello boliviano, navega en San Pablo

La balsa, que lleva el nombre de Kuchapunku, fue construido por Braulio Corani. Foto: Cortesía Juan Aguilar

La balsa, que lleva el nombre de Kuchapunku, fue construido por Braulio Corani. Foto: Cortesía Juan Aguilar

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Redacción Sierra Norte (F)

Una balsa de totora que tiene en su proa una réplica de una cabeza de puma sorprende a los turistas que visitan el lago San Pablo, en Otavalo, Imbabura.

La embarcación,con capacidad para 25 personas, fue construida con madera y fibras de totoras, que crecen en las orillas del centro lacustre.

En el sector conocido como Kuchapunku (Puerta de Lago, en español), en la comunidad de Huaycopungo, se adecuó un muelle para que la aborden los turistas, señala Juan Aguilar, mentalizador del proyecto.

Esta parcialidad indígena es conocida por la habilidad de sus artesanos para entretejer las fibras de este junco americano. Las transforman en esteras, cestos, muebles y adornos utilitarios, entre otros.

El diseño y ensamblaje del bote, similar al modelo denominado Viracocha que hay en las aguas del lago Titicaca, entre Bolivia y Perú, fue dirigido por Braulio Corani.

Este artesano boliviano, especialista en la construcción de este tipo de navíos, fue traído por la Asociación Puerto Totora, de la comunidad Huaycopungo, para levantar esta embarcación única en el país.

La fabricación de esta nave, que se mantuvo se reserva, se extendió de octubre a diciembre del año pasado (2017). Corani junto con su hijo, Henry, fueron dando forma a esta especie de barco. A la tarea se sumaron varios comuneros kichwas de la organización.

En la parte delantera, que tiene una sola punta, resalta el símbolo felino Aymara, que muestra los colmillos. Mientras que en su popa se bifurcan dos curvas hacia e cielo.

En el centro de la parte posterior del vehículo se colocó un motor fuera de borda. Pero, además estará equipado con una vela que ayudará a su desplazamiento.

El sábado anterior fue un día de fiesta en Huaycopungo. Una veintena de socios de la organización colaboraron para que el navío ‘besara’ por primera vez las cristalinas aguas del lago San Pablo.Previo a la salida y puesta a flote se hizo un ritual andino, a cargo de Sisa Sánchez.

Por lo pronto, la balsa, a la que bautizarán como Kuchapunku, da servicios de lunes a domingo. Su operación está a cargo de Carlos Tocagón y Marco Aguilar, otros socios. El paseo, que tiene una duración de 30 a 40 minutos, cuesta USD 3.

Este nuevo atractivo genera expectativa de vecinos y turistas. Juan Aguilar comenta que hay interés de hoteles y hosterías para incluir a sus clientes en los paseos.

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