1 de julio de 2015 09:09

La brújula de las aves sería el olfato

Las aves marinas como los albatros, petreles y frailecillos, utilizan una amplia gama de olores para orientarse sin referentes visuales. Foto: Patricio Ramos/ EL COMERCIO

Las aves marinas como los albatros, petreles y frailecillos, utilizan una amplia gama de olores para orientarse sin referentes visuales. Foto: Patricio Ramos/ EL COMERCIO

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Agencia AFP

¿Cómo se orientan las aves que surcan enormes océanos sin relieve? Un grupo de investigadores propone una explicación, publicada este miércoles 1 de julio por la Royal Society británica: su GPS es el olfato.

Mientras que los seres humanos podemos perdernos en dos segundos y a dos pasos de casa, las aves marinas vuelan durante días y noches sobre los océanos para alcanzar su lugar favorito de alimentación y regresar al nido sin perderse.

Estudios anteriores ya evidenciaron la capacidad de estos pájaros para localizar sus colonias de reproducción, situadas en pequeñas islas perdidas en la inmensidad del mar, gracias a los olores transportados por el viento.

Investigadores ingleses, italianos y portugueses dieron ahora un paso más en la solución de este enigma que apasiona a los científicos desde hace décadas: las aves marinas como los albatros, petreles y frailecillos, utilizan una amplia gama de olores para orientarse sin referentes visuales.

Los científicos analizaron los modelos de vuelo de 210 pájaros pertenecientes a tres especies de frailecillos gracias a GPS de alta resolución durante el período de incubación y cría de sus pichones.

Basándose en el análisis de esos vuelos y datos estadísticos, los investigadores demuestran que las aves marinas se guían por el olfato y navegan utilizando una imagen mental de olores locales, transportados por los vientos.

"La correlación entre las predicciones teóricas y las observaciones fue asombrosa, una gran sorpresa", explicóel británico Andrew Reynolds, del Rothamsted Research Institute, uno de los principales autores de esos trabajos. El sulfuro de dimetilo, que proviene en buena medida del plancton que vive en suspensión en el agua, u otros olores característicos de un lugar, forman un paisaje olfactivo.

Y esos pájaros, que viven mucho tiempo, pueden aprender a memorizar esos olores. "Nuestros resultados ponen fin a 40 años de debate sobre la navegación de los pájaros", aseguró Andy Reynolds.

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