21 de diciembre de 2015 12:39

Los ascensores de 16 unidades del Milenio están subutilizados

El elevador de la Unidad del Milenio réplica Aguirre Abad, en el norte de Guayaquil, tiene capacidad para siete personas, pero se lo utiliza solo en casos de emergencia, según sus autoridades. Foto: EL COMERCIO

El elevador de la Unidad del Milenio réplica Aguirre Abad, en el norte de Guayaquil, tiene capacidad para siete personas, pero se lo utiliza solo en casos de emergencia, según sus autoridades. Foto: Francisco Flores / EL COMERCIO

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Andrés Jaramillo
Elena Paucar, Cristina
Márquez y Marcel Bonilla

El ascensor podría pasar desapercibido, pero los niños lo delatan durante el recreo, cuando juegan con su botón.

Lo pulsan con insistencia, esperan que funcione; pero está ahí, inmóvil. El ascensor del Colegio Réplica Aguirre Abad, de Guayaquil, se encuentra en mantenimiento, como sucede cada tres meses.

El elevador, con capacidad para unas siete personas, fue instalado en el edificio administrativo. Sirve para subir solamente un piso: desde la planta baja hacia las oficinas de rectorado y secretaría. “Tenemos la indicación de no usarlo”, dice Mónica Moreira, rectora del plantel. “Salvo que sea una emergencia. Eso es bueno, porque eliminamos el sedentarismo”.
En el réplica Aguirre Abad se invirtieron USD 2 445 000. Tiene 82 docentes y 2 053 alumnos en doble jornada. En esa lista hay 17 niños con discapacidad, algunos en sillas de ruedas por problemas de movilidad.

Para ellos, en los dos bloques de aulas, existen amplias rampas de cemento que conectan con los salones del primer piso.
En el país se instalaron 16 ascensores en unidades del Milenio, de las 58 que están en funcionamiento en la actualidad, según el Ministerio de Educación. Hasta el 2017 se espera llegar a 400, que serán distribuidas a escala nacional, según la demanda escolar. El costo referencial de cada ascensor es de 45 975 sin IVA, según la Cartera. En las 16 unidades se gastaron unos USD 735 600.

El de la unidad Santa Rosa, en El Chaco (provincia de Napo), casi no se utiliza. La mayor parte del tiempo pasa desconectado, para que los niños no lo averíen. Las mariposas han hecho del aparato su hogar.

Según la rectora Laura Granda, se lo enciende cuando hay reuniones y llegan dos padres de familia que tienen discapacidad. El elevador también es poco funcional; tarda 25 segundos en abrir y subir un piso, cuando por las gradas se puede llegar en la mitad del tiempo.

En esa unidad, inaugurada hace un año y tres meses, se invirtió cerca de USD 6 millones.

Ese centro absorbió tres escuelas de la zona y educa a 500 estudiantes. “No nos falta nada. Tenemos hasta cancha sintética para que los niños jueguen fútbol y laboratorios”, señaló Granda. “Antes, en la escuela donde trabajaba, para que nos incluyan en el presupuesto debíamos llevarle una botella de whisky a la autoridad para que nos construya una aulita. Decirles a los padres de familia que nos den queso, naranjilla, tomates, para ir a dejar a las autoridades. Aquí (unidad del Milenio), en cambio, no he tenido necesidad de hacer nada de eso. Los niños tienen todo”.

En la Unidad Educativa Guano (Chimborazo), el elevador se usa cuando se reciben visitantes con problemas motrices. “A los chicos no les permitimos el uso del ascensor porque tranquilamente pueden subir las gradas. Son apenas dos pisos”, señaló Ángel Carrazco, rector.

Además, en el edificio donde están las aulas hay rampas para facilitar el acceso de las personas. En ese centro de estudios hay 787 alumnos, pero ninguno de ellos tiene discapacidades físicas que limiten su movilidad. Tampoco hay maestros o personal administrativo con dificultades para movilizarse.

Wilson Ortega, viceministro de Gestión Educativa, reconoce que fue un error incluir esos ascensores. “Antes, cuando se definieron los estándares (de construcción) no había estadísticas sobre las personas que usan silla de ruedas para movilizarse. Ahora ya las tenemos. Se ha corregido para mejorar”.

En la Unidad del Milenio Bernardo Valdivieso, que fue inaugurada el martes pasado en Loja, ya no se incluyó el aparato en el edificio administrativo.

El presidente Rafael Correa estuvo en el acto de apertura. Él, en el enlace sabatino 445, tildó de “novelería” la construcción de los elevadores. Citó el caso de la Unidad El Pangui, en Zamora Chinchipe, donde el ascensor es subutilizado, al igual que en Esmeraldas.

Los funcionarios que laboran en la Unidad Educativa del Milenio Simón Plata Torres, en la vía a Atacames, prefieren subir las 20 gradas para llegar al segundo piso.

Los estudiantes no lo utilizan. Los bloques de aula con sus gradas y accesos para personas con discapacidad están a casi 200 metros de la parte administrativa.

En el recinto educativo hay 1 007 estudiantes: 676 asisten en la mañana, y 331 en la tarde. Ellos son atendidos por 35 docentes. Entre administrativos y personal de servicio suman 55 en la unidad.

De todos los estudiantes solo hay uno con discapacidad, que usa sillas de ruedas para movilizarse, pero asegura que rara vez acude hasta el rectorado para hablar con la autoridad y utilizar el elevador. A diario usa las rampas.

La construcción de unidades educativas del milenio es parte de la política de universalización de la educación que impulsa el Gobierno.

Según Ortega, se ha logrado ampliar el acceso con la infraestructura y también derribar barreras de acceso, como los USD 25 que antes se pedía para ingresar a una escuela fiscal y ahora se entregan uniformes, alimentación y textos escolares gratuitos.

“Nuestra meta es llegar a universalizar la tasa neta de matrícula en bachillerato. La de educación general básica ya la tenemos universalizada”.

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