30 de junio de 2014 18:24

El artista usa la nube para promocionarse

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Luis Fernando Orquera.  Redactor

Para la generación 2.0 -aquella con visa al mundo virtual- disfrutar de música es una actividad de lo más práctica. Si en sus redes hay un video de una canción interesante, pueden descargar el tema en segundos. Si no desean archivarla, tienen la opción de escuchar esa y un sinfín de canciones más sin necesidad de poseerlas; hoy casi todo funciona desde la Nube.

Así, el nuevo negocio está moldeado por plataformas digitales que son las nuevas tiendas de música. Según el empresario musical mexicano Josué Orduña, estas tiendas han logrado disminuir la piratería digital pero con el costo de una valoración desgastada de la música. “Si se tiene acceso a 2 000 canciones, difícilmente se le da valor a una”.

Para entender mejor estas plataformas, cabe explicar sus diferencias. Primero están las tiendas de venta digital (o física en el caso de Amazon). iTunes apareció en el 2003 e implantó una fórmula: acuerdos económicos con las grandes disqueras para ofertar sus catálogos en una plataforma en línea.

Con el paso del tiempo, esta y otras tiendas de esta categoría, como Rhapsody, Napster o ­ Google Music, también llegaron a acuerdos con compañías tercerizadoras de música (agregadores).

Empresas como CD Baby, The Orchard o Believe distribuyen música independiente (de artistas con o sin contratos) a las tiendas digitales a cambio de un porcentaje o de un valor determinado y se convierten así en una especie de sello discográfico.

Los mismos agregadores son los que también nutren de música indie (el 25% del mercado en EE.UU.) a las plataformas de tipo ‘streaming’ como Spotify o Deezer.

Estas compañías, que también tienen acuerdos con las ‘majors’, no basan su modelo en las ventas sino en las suscripciones y en los anuncios de un servicio de radio a la carta.

Aunque servicios como Spotify o Pandora recién empiezan a ser rentables, según un artículo de Bussines Week, aún están bajo la sombra de las tiendas digitales que manejan el 70% de los ingresos digitales. Sin embargo, el año pasado las descargas digitales descendieron por primera vez un 5,7% y el consumo a través de ‘streaming’ subió un 32%, según las estadísticas Nielsen Scan.

La última plataforma de la música digital se traslada a los videos. De acuerdo con Orduña, el 60% de la música a escala mundial se escucha en el sitio YouTube.

Este sitio, al igual que otros como Vevo o Vimeo tienen prorratas diferenciadas que pagan al artista o a la disquera de acuerdo con el número de entradas y también según la región (Latinoamérica es a la que menos se paga).

Lamentablemente, estas op­ciones para el consumo de música aún no se traducen en un ingreso alentador para la mayoría de artistas. Según un artículo de Hispasonic, los artistas recibirían entre USD 0,06 y 0,10 por canción vendida en una tienda digital y músicos como Damon Krukowski calculan que una canción debe tocarse más de 47 000 veces en Spotify o 312 000 en Pandora para obtener lo mismo que la venta de un solo disco.

Mientras para la audiencia las opciones de escuchar música nueva siguen creciendo tanto como los catálogos digitales e ingresos de las tiendas, para el músico el negocio está en otro lado. Las plataformas tendrían un valor más promocional que comercial.

Los Sitios

Tiendas.  La competencia se centra en iTunes, Amazon y Google Music. Rhapsody y Napster aún tienen tiendas interesantes.

Streaming.  La más popular es Spotify aunque Deezer tiene amplia aceptación en Europa. Solo Juke oferta sonido de alta definición.

Video.  YouTube domina, pero Vevo es importante para lanzamientos de música pop y por su calidad de reproducción.

Agregador.  The Orchard, Believe y CDBaby son los más grandes. Altafonte es un agregador especializado en música en español.

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