17 de abril de 2018 00:00

El artista Noé Mayorga reviste de nueva identidad a los Legos

El artista ambateño aborda imaginarios indígenas ecuatorianos en una exposición. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

El artista ambateño aborda imaginarios indígenas ecuatorianos en una exposición. Foto: Enrique Pesantes/ EL COMERCIO.

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Alexander García
Redactor
agarciav@elcomercio.com
(F-Contenido Intercultural)

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Un cañari y una chola cuencana están agarrados de la mano en un matrimonio indígena. Hay un pastor de llamas en medio de las praderas andinas, un tsáchila toma un baño en medio de las grandes piedras de un río y un grupo de waoranis posa en medio de la selva. Pero los personajes indígenas están representados como minifiguras de Lego, la marca de juguetes danesa, en la más reciente obra del artista ambateño Noé Mayorga Ortiz.

En la exposición ‘Neo Builders Andinos’ (Nuevos constructores andinos), el artista reviste con la identidad de los indígenas ecuatorianos a los icónicos personajes de la marca de juguetes internacional, reconocida por sus bloques de plástico interconectables.

Una docena de pinturas al óleo de pequeño formato y 25 piezas de arte-objeto en miniatura hacen parte del “módulo de ensamble identitario”. La muestra permanecerá abierta hasta el próximo 31 de mayo, en la galería Ecuadarte, de Madeleine Hollaender, en el Hotel Oro Verde de Guayaquil.

“Hay legos de todo en el mundo y por qué no puede haber legos nuestros, la única manera es inventándolos desde el arte, una vez que logras hacerlo se vuelve natural, entonces ya no somos tan distantes, no somos tan diferentes, nosotros también participamos de ese código”, dice Mayorga, de 41 años. “El poder incluso nos ha quitado la posibilidad de friccionarnos, de vernos diferente”.

Las pinturas al óleo sobre lienzo están articuladas bajo el concepto de la figura de un levantamiento indígena -ese es el título de una de las obras centrales-. Pero es un levantamiento “que convoca a la obra y a construir, por eso en lugar de armas todos llevan herramientas, van alegres y juntos”, explica el artista. Y, así, en el camino a esa convocatoria, a esa fiesta o minga, unos contraen nupcias, otros se hacen limpias o empuñan sus herramientas y arrean a sus animales.

Mientras que las piezas de arte-objeto, las figuras tradicionales de Lego, son revestidas con indumentaria y accesorios indígenas: ponchos, sombreros, tocados y máscaras . También se representa en las miniaturas a personajes de las fiestas populares andinas: vacas locas, diablos de Píllaro, curiquingues, diablos huma o danzantes del Corpus.

Las vestimentas y accesorios son modelados en resina y sometidos a un proceso de policromía con acrílicos.

La idea de llevar al lenguaje del Lego los imaginarios identitarios del indígena andino, su cosmovivencia, diálogos y rupturas, surgió de la necesidad de rescatar disfraces, como el de los curiquingues en la fiesta de las Octavas de Mocha (Tungurahua).

“En el 2013, en el pueblo de mis ancestros tuvimos la oportunidad de revivir esta celebración que había desaparecido por 50 años, víctima de la modernidad”, indicó el artista. “Yo vengo de la fiesta popular, mi trabajo viene desde la ruralidad, desde el festejo nuestro, desde nuestra ancestralidad”.

Surgió la idea de trasladar los disfraces a un documento para la posteridad -dice Mayorga-, en un inicio se hicieron ilustraciones y luego fueron llevados a figuras de carrizo y cabuya. “Siempre rehuimos a la visión folclórica propia del indigenismo, y nos dimos cuenta que la única manera de despojarnos de esa visión era apropiándonos de un código como el Lego, para volverlos universales”.

El trabajo en este serie incluye también juguetes de papel (‘papers toys’) armables. “La idea es hablar en parábolas, no solo a los niños sino también a nuestro niño interior”.

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