3 de julio de 2016 00:09

La difusa línea entre el arte y la caricatura

Carlos Andrade M. (Kanela)  (1899-1963) Fue uno de los fundadores del semanario humorístico Caricatura, en 1918; también colaboró en las publicaciones Zumbambico y Cocoricó.

Carlos Andrade M. (Kanela)  (1899-1963) Fue uno de los fundadores del semanario humorístico Caricatura, en 1918; también colaboró en las publicaciones Zumbambico y Cocoricó.

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Ivonne Guzmán
Editora (O) iguzman@elcomercio.com

Expresión e ideas. ¿Qué más necesita el arte para ser tal? La misma pregunta aplica para la caricatura, que no es otra cosa que expresión e ideas.La difusa línea entre ambas prácticas queda evidenciada en la exposición ‘Latorre, Kanela, Galecio. Caricaturas’, que continúa abierta en el Museo de Arte Colonial, de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.En aproximadamente una centena de imágenes, estos tres artistas –de los cuales el nombre y la obra de Galecio son los que mejor han soportado el paso del tiempo, en un país desmemoriado– dejan clara su vocación estética. Hombres de entresiglos, Latorre, Kanela (Carlos Andrade Moscoso) y Galecio combinaron su talento con sus preocupaciones políticas y sociales, como apunta el crítico de arte Lenin Oña en un texto preparado para la exposición.

Las caricaturas expuestas dan cuenta de esta simbiosis, pero también hablan del talento de sus autores. Mucho menos común en la actualidad, en la primera mitad del siglo XX era frecuente que artistas se dedicasen a la caricatura. No solo pasaba aquí ni en esa época; también Leonardo da Vinci (s. XV y XVI), Annibale Carracci (s. XVI, principalmente) y Gian Lorenzo Benini (s. XVII) hicieron caricatura; o aquí, Juan Agustín Guerrero (s. XIX). Como se explica en el sitio web del Museo de la Caricatura, “era una forma de ejercitarse, con el propósito de capturar la esencia de una persona en unos pocos trazos”.

Siempre vista como una actividad extra, la caricatura –aunque salga de la cabeza y la mano de artistas de renombre– no termina de encontrar su sitio en el territorio de las artes.Hace poco menos de tres años pasaba con la muestra de las caricaturas de Ad Reinhardt (artista conceptual y minimalista; contemporáneo de Andrade, Latorre y Galecio).

Un artículo publicado en The New Yorker, a propósito de esa exposición, plantea la renuencia a aceptar a la caricatura como arte. Sin embargo, hay quienes la defienden como tal. Al referirse a las caricaturas de Reinhardt, Robert Storr, entonces decano de la Escuela de Arte de Yale University, decía que lo que se estaba mostrando era otra dimensión de él como artista. Sin embargo, no toda caricatura es arte. Pero ese es otro debate.

Tanto Kanela como Galecio y Latorre eran artistas y sus caricaturas, una dimensión de su arte. Expresión y síntesis máximas son logradas en cada imagen.Una suerte de preciosismo marca el estilo de Kanela y Latorre, que comparten varios elementos en su gráfica; mientras que el trazo de Galecio es mucho más suelto. Los tres compartieron palestra en revistas culturales y políticas de la época.

Respecto de las similitudes en la forma de caricaturizar de Kanela y Latorre, Jaime Andrade Heymann, sobrino del primero, apunta sobre todo a la visión expresionista del espacio, así como a las perspectivas distorsionadas, producto de la introducción de nuevos puntos de fuga. Hay ciencia, es decir, arte, detrás de estas caricaturas.

“Es el arte que después de endulzar los ojos, clava sus garras en el cerebro y hace filosofar”, con esta frase se presentaba en su primer número el semanario humorístico Caricatura (en el que colaboraron Kanela y Latorre) el 8 de diciembre de 1918. Es una síntesis exacta, ¿para qué decir más?

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