28 de mayo de 2016 00:00

Una arquitectura indígena con concepción moderna

El muro de piedra sirve de sostén para las dos estructuras redondas con mamposterías de ladrillo y cubiertas de teja española (izquierda) y de paja paramera. Foto: Francisco Espinoza/ EL COMERCIO

El muro de piedra sirve de sostén para las dos estructuras redondas con mamposterías de ladrillo y cubiertas de teja española y de paja paramera. Foto: Francisco Espinoza/ EL COMERCIO

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Redacción Sierra Norte 
(F - Contenido Intercultural)

Una casa de forma circular, similar a las antiguas chozas incaicas, resalta en la comunidad kichwa de San Roque, cantón Antonio Ante, provincia de Imbabura.

A diferencia de las construcciones ancestrales, que tenían las paredes de adobe y la cubierta de paja, la singular edificación tiene las paredes de ladrillo y el techo de teja.

“Mejoramos los materiales, pero manteniendo la esencia de la arquitectura tradicional”, dice Beatriz Fernández, indígena quechua de Quero, Perú, afincada en Imbabura. Recuerda que la mayoría de viviendas de la zona rural de la provincia de Paucartambo, en el departamento de Cusco -donde vivía- tenía ese modelo.

Los adultos mayores aseguraban que las paredes de las casas, que eran construidas con lodo y piedra, debían tener la forma de círculo como los astros y la tierra.

Por eso, cuando Fernández llegó a San Roque edificó su casa según las costumbres y la cosmovisión de su pueblo.

Su esposo, Alberto Tituaña, kichwa del pueblo Otavalo, no hizo reparos. Más bien le agradó la idea de edificar su hogar de forma diferente.

La casa de paredes de ladrillo, que tiene un altillo y un balcón de madera, no tiene columnas de concreto. El modelo circular en medio de casonas cuadradas llama la atención de los viajeros. Pero, también, de los vecinos, que han copiado esos detalles étnicos en sus propiedades

José Domingo Ramírez, vocal de la Junta Parroquial de San Roque, recuerda que antiguamente en todas las parcialidades indígenas de los pueblos Otavalo, Kayambi, Natabuela y Karanki había chozas con paredes circulares. “Pero con los años fueron variando. Luego vino el auge de casas cuadradas de adobe y teja. Y, ahora, de hormigón armado”.

La casa redonda, como le conocen en el barrio Yanaloma. Inicialmente tenía el techo de paja. Sin embargo, ahora lo reemplazaron por tejas.

En San Roque varios vecinos han copiado detalles de la casa circular, para adicionarles a sus viviendas. Según Fernández, el interior de esta tipología es más cálido que el resto. Considera que influyen las formas, pues, a diferencia de las casas cuadradas, en las circulares el viento corre sin chocar contra los muros.

La revista digital Apuntes de Arquitectura señala que las formas curvas en las viviendas generan espacios mucho más cercanos al ser humano y a la naturaleza. Es por ello que las formas curvas y circulares están consideradas como alternativas, porque logran diseños acogedores y permiten una mejor conexión entre los espacios interiores y exteriores.

Intercultural

Las casas circulares rememoran la concepción ancestral. La de San Roque es un ejemplo actual.

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