3 de julio de 2017 15:15

El alzhéimer y el párkinson tienen un origen común, según un estudio

Imagen referencial. Un equipo de investigadores encontró que el alzhéimer y el párkinson son causados por formas tóxicas de una proteína. Foto: Pixabay.

Imagen referencial. Un equipo de investigadores encontró que el alzhéimer y el párkinson son causados por formas tóxicas de una proteína. Foto: Pixabay.

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Agencia EFE

Aunque el alzhéimer y el párkinson atacan áreas diferentes del cerebro y presentan manifestaciones distintas en los pacientes tienen un origen común, según un reporte dado a conocer hoy (3 de julio de 2017) por la Universidad de Emory (EE.UU.).

De acuerdo con la investigación, publicada en la revista científica Biología Molecular y Estructural Natural, a pesar de sus diferencias claramente marcadas, ambas enfermedades presentan en el plano bioquímico una enzima común en sus orígenes.

Según explicó Keqiang Ye, profesor de Emory y líder del equipo de investigación, tanto el alzhéimer como el párkinson son causados por formas tóxicas de una proteína que se adhiere a las células cerebrales.

En el caso del alzhéimer, la proteína tóxica se adhiere a las células de la proteína Tau creando "enredos neurofibrilares", mientras en el caso del párkinson la proteína tóxica alfa-sinucleína adherida a células cerebrales forma los cuerpos de Lewy.

El equipo investigador liderado por Ye previamente había identificado una enzima, la AEP, "que recorta la Tau de una manera que la hace más pegajosa y más tóxica".

Experimentos realizados en modelos animales encontraron que las drogas que inhiben la AEP tienen efectos beneficiosos en el control del alzhéimer.

"En el párkinson, la alfa-sinucleína se comporta en forma muy similar a la Tau en alzhéimer-señaló Ye-. Razonamos que si AEP corta la Tau, era muy posible que cortara la alfa-sinucleína también".

Así, los investigadores encontraron pedazos específicos de alfa-sinucleína "cortados" por la AEP en muestras de tejido cerebral de pacientes con párkinson, pero no en pacientes que no padecen el mal.

Al encontrar que la AEP también aparece como base original del mal de párkinson, los investigadores esperan que el desarrollo de inhibidores de esta enzima pueda llevar a encontrar drogas que prevengan la aparición de ambas enfermedades.

No obstante, Ye advirtió que la AEP no es la única enzima que divide la alfa-sinucleína en varias piezas tóxicas y que la forma completa de la enzima todavía se puede agregar y causar daño a las células cerebrales.

El equipo anunció que la próxima etapa de su trabajo será probar drogas que inhiban la AEP en modelos animales afectados por párkinson.

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