7 de diciembre del 2016 00:00

14 altares cuentan las tradiciones de los afros

El altar en honor a las divinidades Oshún, Yemayá y Erzulie es el principal de la muestra. Foto: Giovanni Astudillo / EL COMERCIO

El altar en honor a las divinidades Oshún, Yemayá y Erzulie es el principal de la muestra. Foto: Giovanni Astudillo / EL COMERCIO

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Giovany Astudillo
Editor
(F - Contenido Intercultural)

Un total de 25 muñecas de trapo, que representan a divinidades y mujeres afros, están ubicadas en los altares y las paredes en la Casa de Chaguarchimbana, sur de Cuenca. Son parte de la exposición ‘Altares Afrodescendientes’, que está abierta desde noviembre.

Las muñecas fueron elaboradas por las artesanas del Grupo Piel Canela, del Juncal, en Imbabura. Entre las principales representaciones están Oshún y Yemayá, que son divinidades de la mitología yoruba, procedente del África.

Oshún es la diosa de la aguas dulces y sensualidad… y se representa con el color amarillo. Yemayá, en cambio, es representada con el color azul. Es la diosa de las aguas saladas. Las muñecas están ubicadas en el altar principal.

La curadora de la muestra es Marisol Cárdenas, quien desde hace ocho años trabaja con afrodescendientes de Latinoamérica. Según ella, este espacio forma parte de una serie de exposiciones realizadas en el país, para recuperar la memoria afro y es parte del proyecto Afroestéticas.

“Si bien se han empoderado los discursos, la música y el baile, pero otras estéticas aún faltan ser difundidas”, dice Cárdenas. ‘Altares Afrodescendientes’ se relaciona con la espiritualidad y encuentra los nexos de las costumbres y tradiciones afro con Cuenca.

La capital azuaya, por ejemplo, está atravesada por cuatro ríos y el agua es un elemento importante de la cultura yoruba con las diosas Yemayá y Oshún. En los altares hay granos, cerámicas, elementos de hierro y agua de Cuenca.

Cárdenas dice que la muestra también tiene una perspectiva de etnogénesis. “Es decir, queremos que los afroecuatorianos conozcan a las deidades y que las costumbres tradiciones que se perdieron puedan ser aprendidas y recuperadas”.

Mama Yama, liderea del Movimiento AfroLibre del Azuay, fue una de las organizadoras. Según ella, la espiritualidad que llegó con este pueblo desde África no fue considerada sacra. “Se encontró en el sincretismo el espacio para que hoy sea revalorada. La espiritualidad para el pueblo afroazuayo es muy compleja, porque por un lado nos causa miedo y, por otro, nos atrae mucho ya que nos identificamos con nuestras raíces…”.

En Chaguarchimbana se montaron 14 altares. Allí se ­recuperan las tradiciones africanas como colocar piedras, madera, conchas y otros elementos de la naturaleza para elaborar estos altares.

Otros montajes están relacionados con las tradiciones de Haití, Cuba, Brasil y Ecuador. En un altar se colocó a la Virgen Negra del valle del Chota, y a mujeres afros representativas del país, como Nathán y Jonatás, quienes fueron esclavas de Manuela Sáenz.

Según Cárdenas, no es una muestra de todos los altares ni de los más representativos sino de los que están vinculados con Cuenca. “No es una muestra folclórica”.

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