27 de junio de 2016 00:00

La tradición se abre espacio en Tumbaco gracias a dos hermanos

Los hermanos Roberto y Jenny Carrera difunden las tradiciones de sus ancestros en el centro de Tumbaco. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

Los hermanos Roberto y Jenny Carrera difunden las tradiciones de sus ancestros en el centro de Tumbaco. Foto: Vicente Costales/ EL COMERCIO.

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Paola Gavilanes
Redactora
F-Contenido intercultural

La cultura y tradiciones de nuestros ancestros se mantendrán siempre y cuando los jóvenes dejen de lado la vergüenza y se sientan orgullosos de ser ecuatorianos. Esa es la reflexión de Roberto Carrera, promotor cultural con 25 años de experiencia. Y para que eso suceda, precisamente, trabaja junto a su hermana Jenny.

Ambos operan desde un centro de alquiler de disfraces, en Tumbaco. En una habitación mediana y construida a base de bloque, los hermanos Carrera cuidan con cariño ycelo los cerca de 120 trajes típicos.

Los más demandados, según ellos, son los que lucen los habitantes de Otavalo y Cayambe. Pero también alquilan trajes que representan a la chinuca y pingulleros, personajes representativos de Tumbaco, lugar donde nacieron y aprendieron de arte gracias a su padre.

La chinuca, cuentan, es representada por un hombre que se viste de mujer y cuya función es la de animar la fiesta y poner a bailar a los invitados. El segundo es un músico que interpreta a la perfección el tambor y la flauta en ceremonias o eventos importantes.

La historia detrás de cada personaje también es contada por Roberto y Jenny Carrera a través de talleres en escuelas y colegios. “Pero es bastante difícil. Los jóvenes no muestran mucho interés, pero ese es nuestro trabajo”.

En Tumbaco, según Jenny, solo queda un solo pingullero. Se trata de un morador que bordea los 70 años. “Y es posible que desaparezca cuando nuestro músico nos deje”, dice.

Ese presagio surge porque los hijos de la persona que funge como pingullero en las celebraciones no querrían heredar al personaje. “No lo sienten suyo, pero esperemos que con el paso del tiempo se interesen”.

Antiguamente, cuenta Carrera, los personajes se heredaban entre los miembros de una misma familia o entre moradores destacados. Ahora, hereda la persona que tenga el conocimiento. “Lo importante es que se mantenga la tradición”.

Fiel a su lema “primero lo nuestro”, Carrera solo alquila trajes que representan a la cultura del país. No hay trajes del Santa Claus, Capitán América, Batman ni nada parecido.

Y por eso, precisamente, son reconocidos en Tumbaco. Cuando hay una fiesta niños, jóvenes y adultos buscan a los hermanos Carrera, quienes además de conseguirles el traje y la joyería ideal, también hablan de San Pedro, de lo que significa ser un pingullero en la comunidad, de la importancia de la chinuca en las fiesta de los abuelos y bisabuelos.

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